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¡Mamá sálvame! Enrique me está 'raptando'

POR ADRIANA JUÁREZ

¡Mamá sálvame!, fueron las últimas palabras que Luis le mandó a su madre antes de desaparecer. “Mamá, Enrique me está raptando. ¡Sálvame!”, fue el último mensaje que recibió Maritza de su hijo, a quien desde hace más de un mes no ha parado de buscar desesperadamente. Era el domingo 22 de julio, recuerda Maritza, mujer de ojos y cabello color castaño. Luis y ella se encontraban en su casa, ubicada en la delegación Iztapalapa, en la Ciudad de México, cuando el menor le informó que había recibido un mensaje de Enrique (como él había decidido llamar a su padre) diciéndole que le llevaba la transportadora que necesitaba para llevar a “Pancho”, su gato, al veterinario. Maritza lo vio salir y cruzar el patio, esa fue la última vez que lo vio antes de comenzar a vivir el infierno en el que ahora se encuentra. Vía Whatsapp y a los pocos minutos de haber salido, Maritza comenzó a recibir los desesperados mensajes de su hijo, de tan solo 12 años, pidiéndole auxilio, pues su padre se lo llevaba por la fuerza. “Dejó la transportadora dentro de su coche y me dijo que la tomara y me cerró la puerta. No me deja contestarte”, decía el mensaje . En otro mensaje, el menor acusó a su papá, Luis Enrique Garduño Santos, de haberlo subido con engaños a su automóvil, un Sentra color plata con las placas A73-AGE, y de arrancar el vehículo en cuanto él estuvo a bordo. Acompañando los mensajes venía su ubicación, que el niño mandaba a medida que el auto avanzaba y lo alejaba de su madre y del entorno en el que vivía desde que tenía cinco años, luego de que sus padres se separaran. Maritza comenzó a llamar alternadamente a los celulares de su hijo y expareja en repetidas ocasiones, pero no obtuvo respuesta. Llamó al 911 y a Locatel, donde le recomendaron acudir a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México y activar una Alerta Amber, la cual sigue activa. La madre del menor comenzó a difundir también el cartel en sus redes sociales y en diferentes medios de comunicación pidiendo ayuda para encontrar a su hijo, producto de su matrimonio con Luis Enrique Garduño Santos, quien según Maritza se llevó a su hijo y no le ha permitido comunicarse con ella. Este medio buscó vía celular al padre del menor para tener su versión de los hechos, quien sin negar ni aceptar la acusación, dijo que por el momento no daría declaraciones y se limitó a decir que prefería no ventilar este asunto familiar públicamente para no causar mayor daño al niño.

Publicación 2018-11-06 12:56:16

Luis se abrazó con su mamá... pero solo un ratito

Por: Lázaro González

Luis César y su madre se reencontraron; entre lágrimas, “apapachos” y caricias contenidas durante los 38 días que no se veían, ambos se fundieron en un gran abrazo que no deseaban terminara jamás.

Maritza por fin pudo ubicar a Luis en el Colegio Salesiano de la ciudad de Querétaro, tras un mensaje recibido en sus redes sociales, justo cuando se encontraba en los juzgados civiles y familiares de esa ciudad para solicitar el establecimiento del “régimen de convivencia o de visitas que le permitiera ver a Luis”.

Este mensaje llegó tras la difusión que tuvo su historia en los medios de comunicación, especialmente en CAPITALMEDIA, a donde se comunicó para compartir este emotivo y esperado encuentro con su único hijo, alejado de su lado por su padre contra su voluntad.

Con semblante triste y la voz baja, Luis César le confesó a su mamá que en todo este tiempo le prohibieron comunicarse con ella, además de que lo mantuvieron contra su voluntad en Querétaro, pese a que lo único que él deseaba era regresar a su casa en la Ciudad de México (CDMX).

De manera inmediata, y sin oportunidad de nada, el padre del menor, Luis Enrique Garduño Santos, quien también se encontraba en el plantel, llamó a una patrulla y a sus abogados, debido a la restricción que impusieron a Maritza.

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Los tres se trasladaron a los juzgados para resolver la situación legal del menor y que él, por propia voz, declarara ante la juez con quién quería estar.

Al llegar al lugar, con voz firme y segura, el infante aseguró al fiscal, la juez y sus padres que quería volver con su mamá.

Ante ello, la juez sugirió que, dado que Luis no está inscrito en Querétaro, y en un acto de amor para el menor, su padre le permitirá terminar su segundo año de secundaría con su madre, en la CDMX, donde Maritza ya lo tiene inscrito y, al concluir el ciclo escolar, se regrese a vivir con su padre, quien actualmente tiene la custodia del menor.

La respuesta del padre fue negativa: “No, el niño es mío; yo ya lo gané, ya tengo la parte legal; no entrego al niño”.

Deberán esperar a mañana para que una psicóloga determine los lazos afectivos que tiene con sus padres, lo cual podría influir para que el niño se vaya con su mamá o legalmente le permitan las convivencias en Querétaro.