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Opinión / 

“Yo nunca más regreso”

Gustavo Rentería
Gustavo Rentería correo2342356@correo.com
Hace 2 años
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Viajar, sin duda, es uno de los grandes placeres.

Y cuando las cosas van bien, se tornan fáciles y sin contratiempos, aún más. Pero si todo es un caos, en el aeropuerto por ejemplo, puede ser una de las experiencias más traumáticas.

Déjeme reseñarle, de manera muy breve, lo que vi ayer en la terminal internacional Benito Juárez, en la Ciudad de México.

Una familia extranjera pretendía volar hacia Orlando; previamente había hecho el check-in y traía impresos los pases de abordar.

Tomó un taxi desde su hotel y por la sorpresa del padre intuyó que le robaron; bajaron donde decía Volaris, pero nadie les avisó que era del otro lado de la terminal 1, pues allá está la salida internacional.

Como todos los que sorteamos la saturada terminal aérea, aquella pobre familia fue esquivando decenas de personas que esperan a pasajeros: un verdadero campo de recreo de choferes, taxistas, ayudantes, escoltas y trabajadores de distintas empresas, que literalmente atacan a los recién llegados con promociones, desde renta de autos, cuartos de hotel, restaurantes y hasta table dances.

Por fin llegaron; cruzaron el primer filtro, era un grupo de cuatro, pero tenían que pasar a las computadoras ahí instaladas. ¿por qué, si ya habían hecho todo con la antelación debida? Pues no, otra vez.

La reserva no estaba, los pasaportes estadounidenses no los detecta el sistema.

Imprimieron sus tickets de maletas, pero tenían que meter a cada una de ellas –cubiertas con plásticos y perfectamente cerradas con candados– una copia de esos comprobantes.

Ahora a formarse de nuevo, para pesarlas, y entregarlas. El supervisor o coordinador de las líneas, malhumorado entre centenas de viajeros, no más no daba una. Ni siquiera hablaba inglés.

Por fin lograron llegar a un mostrador, pero se colapsó la computadora: media hora más. El vuelo ya estaba a punto de partir.

Antes de perderlos tras la oruga que los comunicaría a su avión, sólo escuché a la señora: “muy bonito país, pero todo es complicado aquí; yo nunca más regreso.”

Así las cosas, nos urge el nuevo aeropuerto y trabajar, y mucho, en el servicio. Si queremos de verdad ser una potencia mundial de la industria sin chimeneas, nos falta avanzar bastante para compararnos con los grandes destinos. ¿Verdad secretarios De La Madrid y Torruco?

@GustavoRenteria

www.GustavoRenteria.mx

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