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Opinión / Indicador Político

Crisis de derechos humanos por fracaso de la quejumbrosa CNDH

Carlos Ramírez
Carlos Ramírez carlosrm@capitaldemo.mx
Hace 4 meses
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Cada vez que quiere desviar la atención sobre la crisis grave por violación de derechos humanos, la CNDH endosa la culpa a todos menos a ella misma. Sin embargo, la Comisión es la principal responsable del persistente incumplimiento de las garantías individuales constitucionales.

La CNDH no funciona como defensora de los derechos constitucionales; interviene a posteriori y se agota con procedimientos burocráticos y legaloides.

Sus recomendaciones no se acatan y al final ni siquiera sirve para quejarse. Fundada en 1992 por el gobierno de Salinas de Gortari ante presiones internacionales sobre el sistema mexicano autoritario y represor, su tarea fue la de erigirse en un contrapeso al ejercicio abusivo del absolutismo presidencial, porque todas las violaciones de los derechos humanos desde 1947 fueron para proteger al presidente de la República y al gobierno priista.

Un cuarto de siglo después, la CNDH es una burocracia paquiderma, quizá más parecida al hipopótamo que se mueve poco y prefiere estar debajo del agua. Los procedimientos de las quejas tienen que pasar filtros del poder y son aplastadas por el hecho de que la Comisión se somete a la ley cuando las violaciones son por encima de la ley.

El último reporte de la CNDH fue presentado el miércoles 28 de mazo en Los Pinos, cuando todas las quejas de violaciones tienen que ver con instituciones del Ejecutivo federal. La fotografía con el abrazo y las sonrisas entre el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, y el presidente Peña Nieto diluyó el papel de autoridad de la Comisión. De nada sirvieron los señalamientos del ombudsman respecto al balance “desfavorable” en materia de derechos humanos, ni su queja de que no se ha fortalecido el estado de derecho, ni su señalamiento de que algunos casos marcaron el sexenio en materia de violaciones de derechos, si al final los dos se abrazaron, rieron y pasaron a la siguiente etapa. Al final de la ceremonia, el ombudsmansuplicó al Presidente de la República que por favor cumplieran sus recomendaciones.

El fracaso sexenal en materia de derechos humanos es responsabilidad principal de la CNDH y de su actual presidente. Su tarea debió ser la de impedir o exigir el castigo a las violaciones de derechos. El Gobierno y sus instituciones han podido violar derechos humanos porque a pesar de la CNDH no existe ninguna institución que impida esa violación.

La CNDH se ha burocratizado en la actual administración. En sus orígenes, la Comisión llegaba a la estridencia como una forma de exhibir la impunidad del poder.

Hoy el procedimiento burocrático llega a recomendaciones que no sirven, no se cumplen y por tanto no castigan las violaciones con la suficiente energía como para encarecer los abusos de poder.

Los casos más importantes de violación de los derechos humanos han tenido que acudir a organismos internacionales, porque los nacionales carecen de energía, autoridad y voluntad. Y la CNDH quedará marcada no por los casos mencionados en Los Pinos, sino por los cientos de periodistas asesinados y agredidos por la impunidad del poder. La CNDH ha quedado en una mera Comisión Nacional de Quejas y Quejidos.

Política para dummies: La política es la habilidad para echarle el peso de la culpa a los demás, pero depende que lo crean.

Si yo fuera Maquiavelo: “(Algunos príncipes) no deben a la fortuna sino el haberles proporcionado la ocasión propicia (…), sin esa ocasión, sus méritos de nada le hubieran valido; pero (…) sin sus méritos; era inútil que la ocasión se presentara”.

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TEMAS burocráticos CNDH Derechos Humanos Luis Raúl González Pérez política
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