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Opinión / Indicador Político

EU, Estado-nación; no faro ni imperio, ni policía del mundo

Carlos Ramírez
Carlos Ramírez carlosrm@capitaldemo.mx
Hace 3 meses
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En los hechos y con promesas de campaña anunciadas y cumplidas en sus primeros 10 días, el presidente Donald Trump definió ya lo que debe conocerse como la doctrina Trump: Estados Unidos para Estados Unidos, un paso atrás al dominio imperial internacional de la doctrina Monroe-Wilson.

La lectura de las propuestas del gobierno de Trump anuncia el final histórico del imperio estadounidense, cerrando el ciclo de la guerra fría EUUnión Soviética. El estrechamiento del dominio estadounidense implica en la realidad geopolítica el desmantelamiento del imperio capitalista del dólar, así como el desmoronamiento del Muro de Berlín en 1989 inició el fin histórico del imperio comunista soviético.

El “primero los estadounidenses” como eje del gobierno de Trump terminará la tarea que por desidia inició el gobierno de Barack Obama: retrotraer a Estados Unidos a sus propias fronteras. De todos los analistas, Rich Lowry, del New York Post, lo entendió en su artículo del jueves de la semana pasada: con Trump regresó el Estado-nación y el fin del imperio transnacional.

Con la definición de Trump de gobernar sólo para los estadounidenses, el mundo enfrenta ahora la necesidad de vivir sin la tutela imperial de la Casa Blanca. Sólo que la interdependencia económica y comercial con el dólar y el papel militar de EU como policía del mundo –por encima y a veces aplastando a los organismos internacionales como la ONU– dejan al mundo en el desamparo ante el avance de otros imperios: el de Putin en Rusia, el de China y el activismo internacional musulmán radical.

A pesar de sus discursos pacifistas, Obama no quiso cumplir su compromiso histórico de transitar a EU a un nuevo orden mundial, en el que la Casa Blanca jugara un papel estabilizador, no dominante, negociador con los países más poderosos del mundo. La desaparición del imperio estadounidense la está conduciendo Trump de manera atrabancada, pero inexorable: Estados Unidos no tendrá ni intereses ni responsabilidades que lo obliguen a dominar políticamente el mundo, ya no serán el faro del mundo.

El hecho de que el secretario de Estado de Trump, Rex Tillarson, sea un expresidente de la petrolera Mobil y carezca de enfoques geopolíticos, militares y de seguridad nacional estaría indicando en un principio que la siguiente fase de dominación estadounidense será la empresarial. Por el lado militar y de seguridad, los nominados responden a enfoques de proteccionismo antiterrorista como resistencia y carecen de enfoques de seguridad nacional. El consejero de seguridad nacional, Michael Flynn, es un militar antiislamista.

La doctrina Trump sucesora de la doctrina Monroe acaba de romper con el papel estabilizador mundial de EU y se asume como un Estado-nación más. En materia de seguridad, Trump saca a Estados Unidos del equilibrio dominante de la guerra fría. Lo que falta por ver es la forma en que el dólar completa el ciclo de desmantelamiento imperial de la Casa Blanca, sobre todo porque es la moneda dominante en el mundo.

La lógica imperial de EU se basaba en el dominio militar, completado con la dominación del dólar no sólo como moneda de uso corriente sino como instrumento de imposición de políticas económicas capitalistas vía el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio. Al definir Trump a EU como aislacionista, el mundo entra en una fase de juego de nacionalismos.

La estatua de la libertad pasa a ser un mito genial.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para reconocer el momento en que todo se ha terminado.

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TEMAS Banco Mundial doctrina Trump Donald Trump Organización Mundial de Comercio Rich Lowry
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