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Opinión / 

La magnitud del desastre

Carlos Alberto Martínez
Carlos Alberto Martínez drcamartinez@capitalmedia.mx
Hace 3 meses
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Los desastres naturales afectan seriamente la economía de un país. Y prácticamente sea cual sea la magnitud del desastre. El paso del huracán Katia y el sismo de magnitud 8.2 muestran que se debe tener una cultura de prevención en materia social y en materia económica.

El inicio de la temporada de huracanes es el momento propicio para revisar si los gobiernos han inculcado la cultura financiera del uso de los seguros para contrarrestar los daños que suelen ocasionarse en zonas turísticas de playa.

La gestión económica juega un importante papel en todas las fases del desastre; por lo que al igual que otros aspectos, tiene funciones bien definidas antes, durante y después de estos fenómenos.

Uno de los puntos cruciales para el análisis es que el deterioro ambiental es evitable en la medida en que haya alternativas de desarrollo económico que se aparten de los dos mecanismos distributivos descritos anteriormente: la presión por los recursos naturales que se origina en la estructura de demanda de las economías centrales, y la privatización de beneficios ambientales que se acompaña de la socialización de costos inmediatos y futuros implícitos.

Los sismos y los huracanes suelen ser los eventos más recurrentes y los más costosos por la magnitud que suelen tener e impactar a las comunidades.

Uno de los problemas es que las economías latinoamericanas en general se caracterizan por tener una base económica concentrada en el sector agrícola, pecuario y/o pequeñas o medianas empresas. Tras un desastre natural, el comercio generado por estos sectores enfrenta problemas debido a la necesidad de asumir los costos asociados a reconstrucciones, acciones de adaptación o simplemente parálisis de la producción.

Los efectos negativos de los desastres naturales pueden ser temporales, la realidad es que hay efectos directos e indirectos, pueden existir los efectos secundarios, que generalmente aparecen un tiempo después del desastre; como ejemplos tenemos: epidemias, inflación, aumento en la disparidad del ingreso individual y familiar, desbalance en el bienestar económico de diferentes regiones del país, pérdida de oportunidades económicas como resultado de la dirección diferente que toma la actividad económica, cambios ecológicos y cambios negativos en la balanza de pago.

drcamartinez@capitaldemexico.com.mx

@drcamartinez

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TEMAS Desastres naturales economía economías latinoamericanas sismo temporada de huracanes
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