Miércoles 26 de Junio 2019
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Confía Carabias en estudios científicos para construir Tren Maya

STAFF CAPITAL

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21 de Mayo 2019


* Registra cuenca de Usumasinta aumento de temperatura y lluvias

México, 21 May (Notimex).- El Tren Maya en sus estaciones de Tenosique y Palenque puede construirse si se realiza un trabajo cuidadoso de protección ambiental pues ya existe infraestructura ferroviaria, afirmó la científica Julia Carabias Lillo.

En conferencia de prensa para dar a conocer la labor que realiza como coordinadora de un proyecto en la Cuenca del Río Usumacinta y su Zona Marítima de Influencia, la investigadora explicó que existe confianza en los estudios científicos que se hacen para construir la parte sur del tren.

Detalló que la zona de Tenosique y Palenque forman parte del territorio que un equipo multidisciplinario estudia en la Cuenca del Usumacinta desde el 2013, como parte del proyecto Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación, por lo que conoce estos lugares.

Al explicar la labor que realizan alrededor de 350 investigadores en dicha cuenca, detalló que se trata de una zona estratégica ambiental que comparte México y Guatemala, en donde diferentes factores, entre ellos la deforestación han provocado un cambio en la temperatura.

Indicó que si bien en la zona faltan estaciones meteorológicas, por el estudio que han hecho los investigadores del Centro de Cambio Global y la Sustentabilidad se puede advertir variación en la temperatura de dos a tres grados, sin que esto se haya convertido en un patrón.

La Cuenca del Río Usumacinta y su Zona Marítima es una zona vulnerable a impactos del cambio climático, por lo que también podría ocurrir un posible aumento de lluvias en la región con mínimos más altos en algunas zonas de esta región con impactos ambientales, expuso.

La ex secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales durante la gestión presidencial de Ernesto Zedillo detalló que el proyecto en esta Cuenca binacional es de gran importancia, pues el lugar proporciona servicios ambientales estratégicos no solo para Mexico y Guatemala, sino a nivel global.

La cuenca alberga la tercera parte de la riqueza hídrica nacional y en total comprende en total siete millones de hectáreas desde Panamá, pasando por Guatemala hasta el sur de México, donde solo en la parte mexicana se han perdido 461 mil 795.3 hectáreas de vegetación primaria entre 1993 y 2017.

Esta zona también representa la región con la mayor riqueza florística del país al albergar cinco mil 262 especies de plantas, además de una importante agrodiversidad de plantas cultivadas de unas mil especies, una riqueza de vertebrados terrestres de mil 173 especies pertenecientes a 203 familias, lo que representa el 20 por ciento de los existentes en México.

La gran diversidad acuícola con 77 especies de peces pertenecientes a 28 familias; 217 especies de abejas, además de la riqueza cultural y lingüística de la zona que tiene un gran potencial para un mayor desarrollo sustentable.

En los 21 municipios que abarca la cuenca viven un millón 220 mil habitantes, una tercera parte indígena y tan solo en Chiapas el 80 por ciento se encuentra en pobreza alimentaria.

La investigadora de la Facultad de Ciencias dijo que entre los desafíos de la cuenca se encuentran reducir la deforestación y replantar árboles; incrementar resiliencia de socioecosistemas, evitar que los sistemas acuáticos se contaminen por escurrimiento de aguas residuales y desechos de actividades productivas.

También reducir la pérdida de especies, conservar el patrimonio biocultural y transitar hacia un modelo de gestión sustentable del territorio.

En ese tenor, comentó que el proyecto titulado Cambio global y sustentabilidad en la cuenca del Usumacinta y zona marítima de influencia: bases para la adaptación al cambio climático desde la ciencia y la gestión del territorio ha permitido llevar a cabo acciones de mitigación y adaptación.

Entre ellos tres sitios piloto en la laguna de El Cometa y la zona de influencia con la construcción de un proyecto de producción de peces nativos, el desarrollo de propuestas para el ordenamiento pesquero y sustentable el río San Pedro y San Pablo.

En el sitio piloto área de protección de flora y fauna cañón de Usumacinta y zona de influencia se creó un huerto escolar, parcelas demostrativas de sistemas agroecológicos y silvopastoriles, la reforestación para la conservación y la restauración de riveras, un vivero local de árboles nativos.

En tanto, en la zona sur de la reserva de la biosfera Montes Azules y su zona de influencia en Marqués de Comillas se estableció un programa de desarrollo, la creación de huertos familiares, la elaboración de un manual de uso de agroquímicos y la restauración de riveras.

Indicó que con estos sitios piloto se ha beneficiado a unas mil 200 familias en extrema pobreza que a su vez replican lo aprendido y mejorado sus ingresos en esta zona con alto potencial productivo, pero sobre todo una de las más importantes del país en biodiversidad.

Por su parte, el secretario de Investigación, Posgrado y Vinculación de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, que colabora en el proyecto, Raúl Guzmán León adelantó que este proyecto tendrá que renovar etapa de investigación el próximo 30 de noviembre.

Indicó que para los trabajos que realiza el Centro, en el que participa la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, el gobierno de Tabasco así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), entre otras instituciones, tuvo un presupuesto de 56 millones para tres años de investigación.

A su vez, el coordinador de Investigación Cientifica de la UNAM, William Lee dijo que si bien la labor que realizan los investigadores en este lugar es visto con buenos ojos por el Conacyt, se han comenzado a elaborar las solicitudes para nuevos fondos a partir de noviembre y debido a las nuevas medidas se necesitan recursos por entre 60 a 65 millones de pesos para los próximos cinco años.

Dijo que parte de la labor científica se realiza en Guatemala para poder tener una visión y gestión integral de la cuenca.

Los investigadores coincidieron en que sus aspiraciones en la Cuenca son formular un instrumento de política pública, fortalecer capacidades en los tres estados que la comprenden: Tabasco, Campeche y Chiapas; fortalecer la protección costera y la gestión integral del agua.

Asimismo, reducir en 25 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuir a la conservación y restauración de ecosistemas, integrar mecanismos de coordinación, monitoreo y seguimiento; conservación y aprovechamiento sustentable de la Cuenca, potenciar la captura de carbono y alcanzar en el año 2030 una tasa cero de deforestación.

– Fin de nota –

NTX/GAG/MAG/TREN