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Bioplástico, de fácil degradación

Imagen para ilustrar. Gráfico: Staff Capital México

Imagen para ilustrar. Gráfico: Staff Capital México

22 de Junio 2016

El material tarda aproximadamente un año en descomponerse de manera natural

Bioplástico, de fácil degradación

Actualmente resultaría difícil prescindir de los plásticos, no sólo por su utilidad, sino también por la importancia económica que tienen estos materiales.

Los plásticos son baratos y parecen durar indefinidamente.

Están presentes en los productos envasados, en el transporte, en los edificios, en el equipamiento deportivo y en la tecnología médica, entre otras áreas.

Se trata de sustancias orgánicas que se obtienen mediante reacciones químicas entre diferentes materias primas de origen sintético o natural y que pueden ser moldeadas o procesadas en una gran variedad de formas, aplicando calor y presión.

Descomposición del plástico. Gráfico: Staff Capital México

En la actualidad se producen más de 700 tipos de este material, entre ellos, poliestireno, nylon, poliuretano, policloruro de vinilo (PVC), baquelita, siliconas, resinas epoxi, y poliamidas.

En la búsqueda de una solución a los problemas ambientales que originan estos materiales se han desarrollado plásticos biodegradables a partir de materias primas renovables, derivadas de plantas y bacterias. Estos productos no son sólo biodegradables, sino también compostables, lo cual significa que se descomponen biológicamente por la acción de microorganismos y acaban volviendo a la tierra en forma de productos simples que pueden ser reutilizados por los seres vivos; es decir, que reingresan al ciclo de la materia.

Ahora que el plástico derivado de hidrocarburos ha inundado la vida cotidiana y, con ello, contaminado los mares, ríos y el entorno en general (sobre todo por su larga vida y dificil degradación), poco a poco van emergiendo nuevas fórmulas gracias a soluciones y proyectos del plástico biodegradable.

Proyectos mexicanos

Desechos de queseras

Un grupo de mexicanos de la empresa de biorrefinería Xeiba Nutraingredients idearon una forma inédita para generar plástico biodegradable a partir del lactosuero, un desecho contaminante de la industria quesera que, como su nombre alude, proviene de la leche.

Del total de la leche usada por la industria quesera en México, el 90 por ciento es eliminado en forma de lactosuero, el cual retiene cerca de 55 por ciento del total de ingredientes de la leche como la lactosa, proteínas solubles, lípidos y sales minerales; por ello, también es una fuente rica en nutrientes que sirven para elaborar suplementos alimenticios.

Aunque se trata de un desecho orgánico, el lactosuero es altamente contaminante, pues altera las propiedades del suelo y contamina el agua.

En México cada año son eliminadas, sin tratamiento alguno, 6 mil toneladas de lactosuero.

Por esta problemática la empresa de biorrefinería Xeiba Nutraingredients descubrió este año, para un concurso de empresas verdes, cómo transformar el lactosuero en ácido láctico, el cual, además de servir para usos como fabricación de ropa (funciona como el nylon), cubiertos, productos con aplicaciones médicas como prótesis, tornillos y agujas, así como prototipos en 3D, también es útil para suplementos alimenticios, barras energéticas, probióticos, conservadores naturales y plástico biodegradable (PLA).

Bagazo de la caña

Un proyecto llamado BioCane busca crear un plástico biodegradable con el uso de los residuos de la industria cañera, dijo la estudiante Verónica Citlali Salazar Salazar.

La alumna de ingeniería ambiental explicó que el bagazo de la caña de azúcar se somete a un proceso de secado y triturado, luego se mezcla con otras sustancias para crear el bioplástico.

Por su parte, el asesor y coordinador institucional de proyectos de invocación, Olimpo Lúa Madrigal, mencionó que en algunas partes el bagazo se da como alimento para ganado y todavía no se aprovecha al 100 por ciento.

En lo que se refiere al proceso, Lúa Madrigal expuso que la innovación se centra en una sustancia que usan los jóvenes en el secado y triturado del bagazo, lo que produce una pasta similar a un plástico, por ello el nombre de bioplástico.

Después de esa pasta, pasa por algunas operaciones de conformado y se deposita en moldes para luego dejarlo enfriar.

“Pero esa sustancia se mantiene en secreto porque la innovación del proceso radica en ella, por eso no la quieren hacer tan abierta”, comentó Lúa Madrigal.

El asesor del proyecto señaló que no es innovador y que no es un secreto que el bagazo se pueda lavar, triturar y moler hasta convertirse en polvo.

Sin embargo, lo importante en este proyecto es la sustancia que permite que se adhieran las partículas y generen una estructura molecular parecida al plástico, el cual puede convertirse en un producto determinado.

GG

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