Domingo 21 de Julio 2019
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Alturas serán decisivas este año en el Tour de Francia

AP Photo,La silueta de una bicicleta es creada por la uz del sol antes del arranque de la carrera del Toyr de Frabcia del 2019 en Bruselas el viernes, 5 de julio.  (AP Foto/Christophe Ena)

AP Photo,La silueta de una bicicleta es creada por la uz del sol antes del arranque de la carrera del Toyr de Frabcia del 2019 en Bruselas el viernes, 5 de julio. (AP Foto/Christophe Ena)

07 de Julio 2019


PARÍS (AP) — Con cada golpe de pedal, los ciclistas en el Tour de Francia este año treparán hacia aturas desconocidas.

Por primera vez en sus 16 años de historia, el Tour que arranca el sábado tendrá ascensos en montañas que rebasan los 2.000 metros (6.500 pies). Ese asalto a las altitudes casi seguramente resultará decisivo para decidir el ganador de la competencia.

El enrarecido aire de las montañas, con menos oxígeno, desatara una cadena de reacciones fisiológicas, hasta el nivel celular, en os adoloridos cuerpos de los ciclistas y les robará fuerza en su pelea por no rezagarse en los picos de los Alpes y los Pirineos.

Sus pulmones jadearán, respirando trabajosamente y rápidamente para tratar de compensar por la baja en la presión del aire. Sus corazones bombearán más rápidamente, para aumentar el flujo de glóbulos rojos a los pulmones para que puedan recoger más precioso oxígeno y llevarlo a los músculos.

Los tazones de pasta que los ciclistas devorarán y los gels de energía que llevarán con ellos serán consumidos más rápidamente a medida en que sus cuerpos trabajan más duramente para descomponer carbohidratos y azúcares, para impulsarse cuesta arriba en laderas demasiado elevadas e inhospitalarias para que crezcan árboles.

Y en el proceso de generar más energía con menos oxígeno, sus células expulsarán cada vez más ácido láctico, haciendo arder los músculos e interfiriendo con su capacidad de mantener girado los pedales.

“Cuando ruedas sobre 2.000 metros, definitivamente sientes la diferencia en comparación con, digamos, 1.000 metros o menos”, le dijo el campeón del Tour en el 2018 Geraint Thomas a The Associated Press cuando entrenaba el mes pasado para defender si título.

“No puedes conseguir la misma fuerza que tienes a nivel del mar”, dijo. “Es un aire enrarecido allá arriba. Puedes notar cuando estás respirando que no recibes tanto oxígeno en los pulmones como es usual”.

Al incluir esas alturas en el Tour de este año, los organizadores esperan evitar una carrera predecible y mantener la identidad del eventual ganador incierta el mayor tiempo posible, quizás hasta el final de los Alpes, el día antes de que el Tour llega a París el 28 de julio.

Las dos últimas etapas de montaña, a las estaciones alpinas de esquí de Tignes y Val Thorens, tienen cierres cuesta arriba consecutivos por encima de 2.000 metros. El otro cierre en gran altitud es en la 14ta etapa en los Pirineos, subiendo el paso Tourmalet pass, a 2.115 metros.

La 18va etapa, primera en los Alpes, también será brutal, con una sucesión de tres subidas hasta más de 2.000 metros, en el paso Galibier, a 2.642 metros.

“Va a ser duro, especialmente los dos últimos días del Tour”, dijo Thomas. “Todo el mundo va a estar agotado de todas formas, así que eso va a enfatizar las diferencias”.