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Brizio, el nuevo líder de los silbantes

RICARDO VENTURA

La Federación Mexicana de Futbol (FMF) aceptó la renuncia de Héctor González Iñárritu al frente de la Comisión de Árbitros y, como se esperaba, Arturo Brizio Carter fue presentado ayer como el nuevo presidente del organismo.

“Quisiera agradecer a González Iñárritu los años que ha estado con nosotros, construyendo, que nos estuvo acompañando al día de hoy. Estuvo prácticamente 12-13 años y ahora tendrá que tomar sus decisiones, pero nunca dejará esta familia”, dijo Decio de María, ayer en las intalaciones de la FMF, en Toluca, Estado de México.

Con este movimiento se cumple la petición de los árbitros, que hace unos días volvieron a amenazar con no dirigir los partidos del Torneo Apertura 2017 si Iñárritu seguía al frente del organismo.

Otra petición de los de negro era que el titular de la Comisión fuera un exárbitro y por eso se tomó la decisión de poner a Brizio Carter, quien en los últimos años se ha desempeñado como comentarista deportivo y venció a Felipe Ramos Rizo para ocupar el puesto.

Tras su nombramiento, el exnazareno aseguró que trabajará desde cero para mejorar la relación entre “los de negro” y los presidentes de los equipos: “Me parece un reto muy lindo, pero hay mucho trabajo por hacer”.

“Mi relación con ellos siempre ha sido de mucho respeto, me externaron que la posibilidad de llegar a este cargo era bien vista por ellos y eso es un avance”, agregó el silbante mundialista en Estados Unidos 1994 y Francia 1998.

Hace algunos días el gremio arbitral pidió la renuncia de González Iñárritu y solicitaron que su nuevo líder fuera un exsilbante. La molestia con el directivo inició tras las sanciones que recibieron Pablo Aguilar (América), y Enrique Triverio (Toluca), tras agredir a un colega, ya que las consideraron injustas y por eso se fueron a “huelga”, lo que ocasionó la suspensión de la Jornada 10.

Más allá de la polémica que surgiría a raíz de su nombramiento, Arturo tiene las cartas necesarias para ocupar el puesto, no sólo por capacidad y experiencia, sino por la buena imagen que mantiene entre la comunidad de árbitros mexicanos.

El ahora dirigente de 61 años demostró en diferentes episodios, a lo largo de su carrera profesional, que no le tiembla la mano al momento de aplicar el reglamento, prueba de ello es su récord de siete expulsiones en seis juegos mundialistas.

Ahora estará bajo la lupa de todo el futbol mexicano, no sólo porque deberá solucionar la crisis por la que atraviesa el organismo y el arbitraje en la Liga MX, sino porque su relación de casi 20 años con la empresa Televisa.

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