Viernes 23 de Agosto 2019
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Sin traducirse en actos de gobierno, postura de presidente ante fracking

STAFF CAPITAL

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14 de Abril 2019


Por Gerardo Ruiz Rodríguez. Corresponsal

(Segunda y última parte)

Monterrey, 14 Abr (Notimex).- Antonio Hernández Ramírez, coordinador de la Alianza Mexicana contra el Fracking en Nuevo León, aseguró que tras haber ganado la elección, el presidente Andrés Manuel López Obrador se pronunció en contra de esa técnica para extraer gas, sin embargo, “esto no se ha traducido en actos de gobierno”.

Mencionó que “ya es conocido que en el Presupuesto de Egresos de la Federación vienen asignados casi seis mil millones de pesos para proyectos de fractura hidráulica –fracking- en México, esa es una”.

Luego, siguió, hace alrededor de cinco semanas, la Junta de Gobierno de la Comisión Nacional de Hidrocarburos le autorizó proyecto de fractura hidráulica a Petróleos Mexicanos (Pemex).

“Estamos hablando de dos actos de gobierno, del nivel del Ejecutivo, que contradicen o no tienen congruencia o no son un fiel reflejo de las comunicaciones públicas del presidente, donde dijo que no iba a permitir la fractura hidráulica”, dijo.

Sostuvo que “lo que se necesita es eso, que la comunicación del presidente se traduzca en actos de gobierno o del nivel Ejecutivo o de nivel Legislativo, porque es lo que se está impulsando”.

“Si se hace un análisis de los acuíferos subterráneos ubicados en la zona donde están los bloques destinados a ser licitados por la metodología del fracking, vamos a encontrar que tienen un déficit de disponibilidad de agua”, alertó.

Manifestó que “esto sucede porque hay una sobreexplotación “.

“Ahí es la discusión hacia qué fin o hacia qué objetivos se va a destinar el agua disponible de los acuíferos, nosotros decimos que debe de destinarse a consumo humano, actividades agropecuarias y para el mantenimiento de la vida silvestre”, agregó.

El especialista externó que “consideramos que esos son los principales fines en los cuales se debe de destinar el agua, pero no destinarla el fracking, pero el gobierno ya determinó lo contrario”.

La Comisión Nacional del Agua, explicó, el año pasado en agosto, saco reglas que permiten el uso de las aguas nacionales en proyectos de fractura hidráulica.

“Entonces, añades eso del déficit de los acuíferos a la contaminación y a la afectación de las fuentes de agua existentes, “en los municipios donde se encuentran los pozos con la técnica de fracking”, indicó.

La Alianza detalla en su explicación sobre la materia, que la técnica de fracturación hidráulica o fracking parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo.

Posteriormente, se llevan a cabo una serie de perforaciones horizontales en la lutita, la formación rocosa de donde se extrae el gas shale, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones.

Explica que a través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión, que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros.

La fracturación de un solo pozo requiere entre nueve y 29 millones de litros de agua, según las estimaciones de gas que se podría extraer en una zona determinada.

La Secretaría de Energía (Sener) determinó en la pasada administración federal que, “para garantizar su seguridad energética, es decir, un suministro confiable de energía a precios competitivos, México debe aprovechar el petróleo y gas en yacimientos no convencionales que tiene en abundancia”.

En la última década, indicó la dependencia federal, la demanda de energía en México ha crecido de manera sostenida, pero la caída en la producción de petróleo y gas ha llevado a un aumento en las importaciones.

“La experiencia de Estados Unidos en la última década demuestra cómo la explotación de yacimientos no convencionales puede fortalecer la seguridad energética del país”, dijo.

Enfatizó que para desarrollar ese potencial, México cuenta con las herramientas probadas de la reforma energética, licitaciones abiertas, transparentes y competitivas que permiten atraer inversión, talento y tecnología de punta.

“México -afirmó – también está preparado para garantizar la seguridad de las operaciones industriales y del medio ambiente, con agencias reguladoras fortalecidas y un marco regulatorio de vanguardia”.

Detalló que la legislación mexicana regula de manera estricta la exploración y extracción de hidrocarburos, desde la licitación del área contractual hasta el final de los proyectos, incluyendo tres leyes ambientales, seis lineamientos y 11 normas oficiales que regulan las operaciones para seguridad y protección al medio ambiente.

“Al adoptar las mejores prácticas industriales, México aprovecha las lecciones de la experiencia internacional y fomenta el desarrollo de una industria regida por los más altos estándares de seguridad y eficiencia”, aseguró.

-Fin de nota-

 

 

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