Con flores, altares y velas, mexicanos honran a familiares fallecidos en el Día de Muertos

 

En el Día de Muertos los oaxaqueños no honran a la muerte sino a sus ancestros, afirmó el secretario de cultura local, Víctor Cata.


SANTA MARÍA ATZOMPA, México (AP) — Ana Martínez está ansiosa por darle la bienvenida a sus seres queridos fallecidos en casa.

Martínez y otros en el estado de Oaxaca, en el sur de México, esperan con anticipación las celebraciones del Día de Muertos cada 1 de noviembre, cuando las familias colocan altares caseros para honrar a sus seres queridos y pasan la noche en el cementerio, encendiendo velas con la esperanza de iluminar sus caminos.

“Preservamos la cultura de nuestros antepasados, y por eso hacemos nuestros altares”, dijo Martínez, de 41 años, quien vive en el pueblo de Santa María Atzompa.

Cada 31 de octubre, Martínez construye un altar de tres niveles en su terraza. Primero vienen las flores, un tipo de caléndula conocida como cempasúchil. Martínez los ata formando un arco sobre el altar.

“Para nosotros ese arco es un portal para que ellos (los fallecidos) puedan llegar a nuestra casa”, dijo. “También creamos un camino de flores hasta la puerta como señal de bienvenida”.

Luego enciende copal, un incienso que se cree que guía las almas, y coloca alimentos como manzanas, maní y pan. Los chocolates son para su abuela, dijo.

“Ella era como mi madre, así que todo lo que voy a ofrecer es con la esperanza de que ella pueda estar aquí”, dijo Martínez.

En esta fecha los oaxaqueños no honran a la muerte sino a sus ancestros, afirmó el secretario de cultura local, Víctor Cata. “Es una celebración de aquellos con quienes compartimos tiempo y techo, que eran de carne y hueso como nosotros”.

Las tradiciones de Santa María Atzompa se abrazan desde la niñez y se transmiten de padres a hijos. La hija de 8 años de Martínez pidió si podía ayudar a colocar las frutas en el altar, y su madre le asignó una tarea adicional: Que las velas permanecieran encendidas durante la tarde para que nuestros difuntos no se pierdan.

Tan pronto como se pone el sol, los lugareños se reúnen en el cementerio para encender velas sobre las tumbas de sus familiares e iniciar una vigilia conocida como “vela”.

María Martínez, de 58 años, visitó a su difunto esposo al mediodía. “Siento que regresan hoy pero también creo que están con nosotros a diario, no solo en esta fecha”, dijo.

Las tradiciones oaxaqueñas varían entre los 16 grupos indígenas y la comunidad afrodescendiente, pero según Cata, hay un conocimiento ancestral compartido que se relaciona con la tierra.

“Octubre y noviembre son la estación seca, cuando la tierra languidece”, dijo Cata. “Pero renace, por eso existe la idea de que los muertos regresan para disfrutar de lo que amaron en vida”.

Felipe Juárez, de 67 años, ofreció mezcal y cerveza para uno de sus hermanos. Para otros miembros de la familia, su esposa cocinaba delicias oaxaqueñas como el mole, una salsa tradicional.

Será una noche larga, dijo Juárez, hasta que regresen a casa a las 6 am, pero son tiempos alegres.

“El día que muramos, los volveremos a encontrar”, dijo Juárez. “Llegaremos al lugar donde han venido a descansar”.

KJ