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Domingo 05 de Abril 2020
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Las pulquerías, casi en extinción

Feria del pulque. Foto: Cuartoscuro

Feria del pulque. Foto: Cuartoscuro

18 de Febrero 2020


Las pulquerías que surgieron en la época de la Colonia y que han sobrevivido a diversas etapas en el país, están en peligro de extinción, afirmó el maestro de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Armando Alonso Navarrete.

Manifestó que en diferentes momentos históricos hubo intentos de grupos de interés económico o político que arremetieron contra esa industria, argumentando problemas de salud pública, por el aumento en la ingesta de alcohol en la población, en especial entre las clases con menos recursos, lo que significaba un obstáculo para el desarrollo nacional.

“Esto derivó en cambios ideológicos que arrastraron a la debacle a la actividad, hasta que cayó casi en el olvido por las campañas en su contra, que comenzaron durante el gobierno de Porfirio Díaz, considerando las pulquerías como centros de vicio donde las personas acudían a embrutecerse y gastar sus salarios y energías improductivamente”, dijo el académico al dictar la primera conferencia del Seminario Café de la Ciudad en la Unidad Azcapotzalco de la UAM.

Señaló que el interés cultural, científico y económico por el maguey y sus derivados, en especial el pulque, se manifestó desde antes de la llegada de Maximiliano a México y en el Segundo Imperio se llevaron a cabo diversas acciones para mejorar su sistema productivo, en particular con miras a optimizar los procesos de cultivo, elaboración, transportación y venta al menudeo.

Personajes influyentes y familias acaudaladas, conocidos como la aristocracia pulquera, amasaron y acrecentaron fortunas, entre ellos Ignacio Torres Adalid y Patricio Sanz; al aumentar y perfeccionar el suministro de esta bebida en la capital del país, en forma paulatina se fue ampliando la red de distribución y comercio, y con ello aumentó el número de tinacales, toreos y expendios en la urbe y las poblaciones aledañas.

Dijo que estos espacios albergaban diversos elementos característicos propios, como el altar a la virgen de Guadalupe o a cualquier otro santo patrono, con sanitarios y mingitorios casi a la vista de todos, una ventanita o departamento para mujeres, la canaleta o escupidera, el tocadiscos o rockola, letreros, refranes y odas estampados en las paredes de colores vibrantes y, por supuesto, el nombre del establecimiento –de genialidad folklórica muchas veces– en una fachada señalizada a mano por rotulistas de antaño.

Señaló que las pulquerías siguen siendo un escenario importante en el devenir histórico de la metrópoli y en la construcción de la vida social de sus habitantes. Es un espacio social de profunda tradición, casi en extinción.

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