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¿Agua? Ni para el WC

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11 de Marzo 2018

Neza, municipio aledaño a la CDMX, ha padecido desde su fundación la carencia de agua

Iztapalapa marca la pauta a seguir para los tiempos que se avecinan, de sequía, carencia de agua potable en la Ciudad de México y zona metropolitana: las autoridades informaron que se tiene previsto colocar 200 hidrantes o depósitos de agua, con cuatro tomas cada una, para que los vecinos llenen sus cubetas y la trasladen hasta sus domicilios. Las pipas se encargarán de mantener llenos los hidrantes para atenuar las necesidades de la población.

Con frecuencia se plantea la gravedad de la problemática del agua en nuestro país y se menciona la necesidad de una gestión integral del agua, de un esquema innovador que sea diseñado para resolver los complejos problemas que han surgido en las últimas décadas, debido al crecimiento acelerado de la población y de las actividades económicas que demandan el líquido para su funcionamiento.

El Consejo Consultivo del Agua, AC (CCA) difunde en su página web la “Situación y contexto de la problemática del agua en México”, y el panorama no es halagüeño: en la zona centro-norte del país se concentra 27 por ciento de la población, se genera 79 por ciento del Producto Interno Bruto y se cuenta con sólo 32 por ciento del agua renovable; en cambio, en la zona sur existe 68 por ciento del agua el país, se asienta sólo 23 por ciento de la población y se genera 21 por ciento del PIB.

Por si fuera poco, el consejo (“única organización de la sociedad civil del país dedicada exclusivamente a temas del agua”) destaca que “está ausente en la población una suficiente cultura de pago por los servicios de agua, de uso responsable, de calidad ambiental, y de exigencia a los gobiernos municipales por un servicio de calidad”.

Nezahualcóyotl, municipio aledaño a la Ciudad de México, ha padecido desde su fundación la carencia de agua. La señora Consuelo Quintana, quien se avecindó en la colonia Estado de México allá por 1965, recuerda cuando inició la dotación de tomas domiciliarias por parte del ayuntamiento; la llave fue colocada a la entrada de su terreno, a un metro de altura. Poco duró el gusto: a los pocos años debieron excavar para inclinar la manguera que proveía desde la red pública hasta una pequeña cisterna que construyeron a metro y medio bajo tierra. Actualmente cuenta con una cisterna de dos por tres metros; rara vez se llena, lo que obliga a solicitar el servicio de las pipas, particulares o públicas, que brindan insuficiente servicio a la comunidad.

—Este asunto va de mal en peor –dice doña Chelo: en el principio, recién casados, éramos mi marido y yo. Tuvimos tres hijos, que actualmente viven con nosotros, con todo y su familia. En total somos 14 personas las que vivimos en este lote.

Tenemos cuatro regaderas, cuatro lavadoras y cuatro fregaderos. Nomás échele cuentas a ver cuántos litros necesitamos diariamente. ¡Somos un ejército, y todos comen!

Su hija Patricia en la conversación: —Y hay que tomar en cuenta que el agua de la cisterna no la consideramos potable, para beber. Aparte hay que comprar los cuatro garrafones de 20 litros que consumimos en la semana. De ocho pesos cada uno. No hay dinero que alcance.

El CCA considera que cada mexicano consume en promedio 360 litros de agua a diario (si tienen la fortuna de contar con el servicio, pues la misma organización señala que al menos de 10 millones de personas en México no cuentan con agua potable).

—Dentro de poco, aquello que nos enseñaron de dar de beber al sediento pasará a la historia –dice doña Chelo–. El agua embotellada es cara y nadie regala nada.

Al contrario: para mí que dentro de poco vamos a estar peleando por un bote de agua… ¡Si ya nos echamos de habladas por el servicio de la pipa! A veces nos da la medianoche y estamos esperando que aparezca para que nos surta una poca de agua! Y hay que pagarla. Soy del valle del Mezquital: allá cuando menos había magueyes, y a los bebés los criaban con aguamiel si no había de otra.

La carencia de agua en la Ciudad de México arribó a la política; las candidatas a gobernarla consideran que se hace uso político del suministro para llevar agua al molino electoral.

Claudia Sheinbaum, candidata de Morena, acusa a la perredista Alejandra Barrales de desconocer cómo funciona el sistema de aguas; Barrales señaló que cierran o abren las válvulas para allegarse el voto de los capitalinos.

Mientras los dimes y diretes de los políticos se multiplican, la realidad avasalla. El CCA ofrece su diagnóstico para el año 2030: considera que 81 por ciento de la población se asentará en localidades urbanas, y 70 por ciento del crecimiento poblacional será donde ya existe alta presión sobre los recursos hídricos.

Doña Chelo y sus hijos, después del almuerzo dominical, asearon la cisterna, la restregaron y cloraron, aprovechando que está vacía. Sacaron cubetas con agua achocolatada y la depositaron en una tina enorme, para volver a usarla en el WC. Confían en que la pipa llegue por la noche —Si no, ni para el water habrá. ¡Es del horror!, nos ha tocado –recuerda doña Chelo entre carcajadas.

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