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Domingo 13 de Octubre 2019
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El caos que viene…

Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena. Foto: Cuartoscuro

Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena. Foto: Cuartoscuro

18 de Julio 2018

Dos décadas de conocerlo sin realmente darnos cuenta de quién es Andres Manuel López Obrador

Carlos Ferreyra Carrasco

Dos décadas de conocerlo sin realmente darnos cuenta de quién es Andres Manuel López Obrador. Perdidos en juzgar su parsimoniosa habla, su exhibicionista ignorancia en todo tipo de temas y su facilidad para la frase oportuna y de construcción elemental, nunca pusimos atención al personaje y su actividad real.

Pensábamos que se trataba sólo de un iluminado; tenemos hoy que verlo en su contexto real: un político maniobrero que tras 20 años de haber planteado su llegada a la cama de Benito Juárez, está a un paso de cumplir su ambición. Y con ella, la perpetuación de su grupo o más preciso, de su persona.

En la reciente reunión con los gobernadores, a pesar de que el chiapaneco se puso de tapete, tarea en la que lo secundó el quintanarroense, los mandatarios expusieron tímidamente su temor de que con las novedosas reglas, virrey adjunto y control total de la información, los dejan sin posibilidad de extender su carrera en el mundo del servicio público: sin obra, sin dinero y sin ligas con los medios.

Y todavía más: la descentralización de las secretarías de Estado, agregan un motivo más de preocupación porque, evidente, tendrán más poder y recursos los recién llegados que los mandatarios locales.

A estos les tocará resolver los problemas inherentes al arribo de miles de familias, tanto en vivienda como en salud y educación. Además de otros detalles que no son menores pero que podrán solucionarse con un poco de tiempo, digamos el transporte y el abasto.

Mientras los que pensábamos que el tabasqueño era lento de pensamiento e incapaz de idear proyectos viables, sus adoradores tendrán que enfrentar en adelante las consecuencias de su elección. Y afrontar reubicaciones, disminuciones salariales y la pérdida de miles, muchos miles de empleos.

Quienes vieron al rayito de esperanza como el arribo al paraíso terrenal, tienen que reacomodar sus conceptos, como lo hacemos quienes pensábamos que era sencillamente rústico o tonto.

Tendrán que aprender que no todo lo que ordene el  Mesías es correcto. O favorable para el pueblo bueno que será el que inicialmente sufra sus intemperancias y ocurrencias.

El pueblo bueno podrá observar que los de la mafia del poder cuentan con recursos legales y no tanto, para defender sus malhabidos emolumentos.

Constitucionalmente ninguna ley tiene carácter retroactivo, salvo cuando favorece al perjudicado y las leyes laborales tienen reglas por las que una vez integradas como cobro regular determinadas prestaciones, se agrega al salario. Intocable, pues.

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