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Domingo 13 de Octubre 2019
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El escándalo político y su condición endémica en Brasil

Especial

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21 de Marzo 2019


No pasaron ni tres meses desde que Michel Temer abandonara la presidencia de Brasil para entregársela al ultraderechista y en muchos sentidos delirante Jair Bolsonaro, para que el ex jefe de estado fuera detenido por elementos federales por cargos de corrupción relacionados con la trama Lava Jato.

Michel Temer, que ocupó la presidencia de Brasil después de que se coaligara con éxito con Fernando Cunha y Renan Calheiros para destituir del poder ejecutivo a la presidenta electa democráticamente Dilma Rousseff, ahora está tras las rejas para responder por presuntamente haber aceptado sobornos dentro del escándalo de proporciones dantescas que ha sido el caso Lava Jato.

Con Temer ya son dos los ex presidentes que se encuentran el prisión a causa de esta trama; primero lo fue Luis Ignacio Lula Da Silva, que ocupara el Palacio de Planalto durante dos periodos presidenciales dirigiendo los destinos de Brasil desde el 2003 hasta el 2010, y ahora Michel Temer, que vivió en el Palacio de la Alvorada, residencia del jefe de estado brasileño, desde agosto del 2016 hasta diciembre del 2018.

A estos dos casos habría que sumar a la destituida presidenta Dilma Rousseff, que se vio obligada a abandonar el poder después de haber iniciado su segundo periodo presidencial y desde luego el más que escandaloso caso de Fernando Collor de Melo, que dirigió los destinos de Brasil entre marzo de 1990 y diciembre de 1992, fecha en la que fue destituido por el congreso a causa de estentóreos y estridentes actos de corrupción.

No cabe duda de que algo anda muy mal en la política brasileña cuando en poco más de tres décadas de vida democrática se las han arreglado para que cuatro presidentes o estén en prisión o hayan sido destituido por haberse visto involucrados en irregularidades o en actos de corrupción.