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La otra vía de la democracia

 

La democracia mexicana ha sido oxigenada por la fuerza del independentismo


Sin lugar a dudas, la democracia mexicana ha sido oxigenada por la fuerza del independentismo.

Hasta ahora los mexicanos hemos vivido la imposición de los partidos políticos y en una democracia totalmente controlada por una clase política que todo lo repartía y que fijaba cuotas, tanto para adeptos como para esas comparsas democráticas en que se convirtieron los partidos políticos que funcionaban como satélites del partido mayoritario. Muchos años tuvieron que pasar para realizar una transición a cuentagotas que duró muchos años.

La democracia mexicana funcionaba con mecanismos estrictos de control que imponía un régimen surgido del grupo ganador de un movimiento social y armado de los más reseñados por la historia en el mundo, para desterrar del imaginario colectivo a uno de los hombres más respetados por todos los gobiernos del mundo por haber logrado insertar a México entre los diez países con mayor avance. Aunque ha costado mucho papel y letras la reivindicación de la figura de Porfirio Díaz, ahora es una realidad, aunque a muchos no les sigue gustando.

Para decirlo más claro, los mexicanos logramos descubrir la mascarada construida por el régimen surgido de la Revolución Mexicana para justificar la imposición de un régimen democrático, pero con mecanismos de control bastante efectivos y duraderos. Ha sido la alternancia mexicana la que propició que aquellos hombres y mujeres estudiosos de la historia y de la figura de quienes la moldearon, pudieron investigar con toda libertad la manera como Porfirio Díaz se convirtió en una de las figuras más relevantes de la historia del país.

Pero, dejando de lado al héroe de mil batallas, después de mantener un régimen hegemónico surgido de la Revolución Mexicana, conformado tanto por los triunfadores de las armas como de las ideas, se fue perfilando la construcción del México que ahora somos y que, por fortuna, pese a lo dictatorial del régimen en el que el priismo logró mantenerse durante mucho tiempo, transitamos hacia una democracia que hasta ahora han determinado y encabezado los partidos políticos y su clase dirigente.

Pero la democracia sigue avanzando, y ahora se refresca con la participación de los candidatos que a fuerza de mantenerse como representantes de una sociedad civil más participativa, han conformado esa amplia banda del independentismo para lanzarse a la aventura de alcanzar cargos en la representación popular desde la tribuna de los ciudadanos. Para decirlo claro y rotundo, los candidatos independientes han venido a refrescar la esencia del régimen político del país, pero sobre todo, la oferta de hombres y mujeres que no responden a los grupos de poder que todo lo deciden y lo hurtan.

Los mexicanos estábamos ávidos de ciudadanizar las decisiones políticas, y pese a las trabas impuestas por los intereses partidistas, ese independentismo todavía acotado ha dado muestras de que la democracia tiene dirección y ahora avanza sin trabas hacia el empoderamiento de los ciudadanos. Falta mucho para cantar victoria, pero esos hombres y mujeres del independentismo transformarán nuestro sistema democrático. La siguiente etapa será reglamentar que los miembros de un partido puedan declararse independientes cuando la nomenclatura de los partidos no los dejen participar. Al tiempo.

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