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Reflexiones

Bandera de México. Foto: Cuartoscuro

Bandera de México. Foto: Cuartoscuro

23 de Septiembre 2016

¿Y la soberanía del Estado y su autonomía dónde quedaron?

Los recientes acontecimientos en el transcurrir social, político y económico del país, ya se han vuelto cotidianos: las protestas de los maestros en las calles y carreteras, la expansión del movimiento magisterial con la unión de padres de familia y normalistas; la violencia armada de los diferentes grupos de cárteles de la droga, la violencia individual expresada en secuestros, robos, en violencia de género en diferentes espacios de las zonas urbanas. La violencia espontánea y arbitraria contra ciudadanos y autoridades que se expande en las redes sociales: los llamados “videos de los lords” que abarcan hombres y mujeres de ciudades mexicanas. En fin… la lista puede ser interminable.

Pero no se trata esta reflexión de un lamento más, ni de una denuncia. Sino como el título lo indica de una reflexión. Todas estas manifestaciones son indicativas de un rompimiento del orden social y político en nuestro país. Por supuesto, no incluí en el recuento de violencia, los escándalos de gobernadores, presidencia, secretarios de estado, diputados, senadores, funcionarios… en fin de los cuadros administrativos del poder político en todos los niveles.

Vale la pena tomar un ángulo para reflexionar: la capacidad de gobierno en México, dado que es una crisis de orden social, esto es la ruptura generalizada de reglas, de relaciones, de valores. Esto resulta interesante de cara al 2018.

A principios del siglo pasado el sociólogo Max Weber definió el Estado contemporáneo cuando y en la medida “… en que su existencia y validez de sus ordenaciones, dentro de un ámbito geográfico determinado, estén garantizados de un modo continuo por la amenaza y aplicación de la fuerza física” (Economía y Sociedad).

Evidentemente el Estado mexicano, y en particular el ejercicio de gobierno se encuentran muy lejos, lejísimos, de esta caracterización del Estado. Esto es lo primero que salta a la vista.

No estamos hablando de un gobierno fallido que es el término simplista y común usado en la contienda política; la situación actual del Estado mexicano apunta claramente a que gran parte de las condiciones sociales han cambiado, una gran parte de la sociedad mexicana ya no es la del Estado clásico, analizado por don Pablo González Casanova, por Daniel Cosío Villegas.

Tomemos, por ejemplo, el tema del ejercicio de gobierno en un ámbito geográfico determinado. La globalización ha transformado a la sociedad y al gobierno del país, a diferentes ritmos, de distinta manera según los territorios, según los estratos sociales.

Principalmente esta transformación ha sido cultural con el uso de las redes sociales y el flujo mundial de la información y el conocimiento. Entonces ¿de qué ciudadanos territoriales hablamos?

Otro hecho obvio, pero no por ello menos relevante: los medios de financiamiento del gobierno mexicano no son nacionales.

La mayor parte de los bancos en México son internacionales y, por lo tanto, también el acceso a recursos financieros para el gobierno nacional.

México tiene que negociar con los financieros internacionales para que no le cierren la llave del crédito. La única disposición financiera autónoma es hasta ahora los recursos fiscales. La única institución de gobernanza nacional: el Ejército La pregunta es entonces ¿La baja calificación de Estándar & Poor al desempeño financiero mexicano es un tache internacional al gobierno de Peña Nieto? Uno más.

¿Y la soberanía del Estado y su autonomía dónde quedaron? Hay que plantear desdeotro punto de vista, al menos global lo que está pasando cotidianamente en México y lo que pasará en 2018

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