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Viernes 23 de Octubre 2020
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TCL: fracaso en desarrollo; creció dependencia de EE.UU

Comercio exterior. Foto: Especial

Comercio exterior. Foto: Especial

25 de Enero 2017

Las fallas mexicanas se dieron en dos rubros: la falta de una política de competitividad y la ausencia de una política industrial

Si existe una intención oficial para culpar a Donald Trump del descuartizamiento del tratado de comercio libre, en realidad los funcionarios de los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y ahora Peña Nieto tienen más responsabilidad en el fracaso de la asociación.

Las fallas mexicanas se dieron en dos rubros: la falta de una política de competitividad y la ausencia de una política industrial. De acuerdo con las cifras del profesor Arnulfo R. Gómez, de la Universidad Anáhuac y ex consejero comercial de México en varios países, México tuvo en 1998 el lugar 39 en competitividad mundial y bajó al lugar 51 en el 2015. Por tanto, México carece de posicionamiento para decir que ahora va a entrar al mercado del Pacífico.

Y el colapso de la política industrial se percibe en el hecho de que México llegó con buen porcentaje de participación nacional en componente nacional en los productos integrados, pero se desplomó; el porcentaje pasó de 45 por ciento en el 2001 a 37 por ciento en el 2015. Es decir, México desaprovechó el tratado para crecer en materia de desarrollo industrial y se ha ido quedando como ensamblador.

En las cifras del profesor Gómez México carece de capacidad de competencia porque su índice de competitividad está por debajo de las necesidades que exigen las alianzas productivas globalizadas. De un total de 126 variables de competitividad, México tiene ventaja en apenas 18 y una clara desventaja en 108; ello quiere decir que México en la realidad no tendría ninguna posibilidad de participar en la competencia en el Pacífico o en el mercado asiático.

En este sentido, la única posibilidad que tiene México de una verdadera y aprovechable globalización es con EU, pero a condición de no ser sólo un espacio ensamblador, sino de desarrollar una política industrial que modernice sectores productivos. En este sentido, los gobiernos mexicanos del TCL perdieron la oportunidad para aprovechar el tratado.

En términos reales, las cifras del profesor Gómez revelan el fracaso para México del tratado; subieron, es cierto, las exportaciones multiplicándose por diez, pero sin detonar desarrollo industrial ni generar bienestar; al final, los precios de los productos del TCL por la mano de obra barata en México sólo han beneficiado a los estadounidenses. La comparación de 2001 al 2015 es negativa para México:

–En PIB, bajó del lugar 8 al 15.

–Como país exportador descendió del lugar 12 al 13. –La aportación del valor nacional disminuyó de 45 por ciento a 37 por ciento. –La ubicación de México como país exportador sin reexportación (es decir: productos propios) se derrumbó del lugar 18 al 30.

–La participación de México en el mercado de exportación sin reexportación bajó de 1.15 por ciento a 0.89 por ciento.

–El lugar como destino de inversión extranjera directa (IED) se cayó del lugar 6 al 16.

–La participación en la IED disminuyó del 3.59 por ciento al 1.72 por ciento. –Promedio anual del PIB a lo largo de los veinticuatro años del TCL: 2.2 por ciento.

–Lugar de México en el nivel de competitividad mundial cayó de 34 al 51.

En este sentido, el TCL fracasó como detonador del desarrollo y el crecimiento económico fue pobre y con escaso efecto en el bienestar y sin política industrial ni índices de competitividad nada podrá hacer México en los mercados asiático o del Pacífico.

Al final de cuentas, el tratado se asumió sólo como una oportunidad exportadora y no como un proyecto nacional de desarrollo industrial.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para ofrecer respuestas, no sembrar más decepciones.

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