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Jueves 06 de Agosto 2020
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¿Vuelve Jalisco a liderazgo criminal?

Inseguridad. Foto: Cuartoscuro

Inseguridad. Foto: Cuartoscuro

23 de Mayo 2018

Jalisco vive bajo una amenaza real de retroceder 33 años en materia de violencia, inseguridad, tráfico de drogas, desapariciones, crispación social y desgobierno

Jalisco vive bajo una amenaza real de retroceder 33 años en materia de violencia, inseguridad, tráfico de drogas, desapariciones, crispación social y desgobierno. Dos exfiscales son objetivos de la delincuencia organizada. Uno de ellos, Eduardo Almaguer, hizo públicas las amenazas el 23 de febrero, citando como fuentes a instancias federales (¿hay algún mapa de riesgo que la ciudadanía desconoce?).

Otro, Luis Carlos Nájera, se libró de ser acribillado en un restaurante de comida japonesa este lunes.

Los amagos armados en contra de funcionarios y exservidores públicos; de alcaldes, aspirantes a serlo y exalcaldes; asesinatos en contra de síndicos y regidores, en todo el país, subieron de tono cuando un comando de por lo menos 15 sicarios intentó liquidar a balazos al exfiscal Nájera, hoy secretario del Trabajo en Jalisco, cuando concluía una comida de trabajo en la zona rosa tapatía.

El agredido dice haber identificado entre sus agresores a un miembro del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Se percató de algo extraño cuando un par de individuos ingresó al restaurante, como para ubicar posibles salidas, e inmediatamente el exfiscal se cambió de mesa, mandó colocar a la entrada del lugar su camioneta blindada y reforzar la seguridad. Eso le salvó la vida, pero no impidió que cuatro civiles y tres policías resultaran heridos el lunes a las cinco de la tarde.

Esto era común en los años 80 del siglo pasado, cuando fueron víctimas incluso turistas estadounidenses como John Walker y Alberto Radelat, sacados del restaurante La Langosta Loca para ser ultimados semanas antes del secuestro, tortura y muerte del agente de la agencia antidrogas estadounidense DEA, Enrique Camarena Salazar, y el piloto mexicano Alfredo Avelar.

De la eficacia de las autoridades depende que la escalada pare ahí. Por lo menos esta vez se impidió que hubiera decenas de bloqueos con vehículos, tractocamiones y autobuses de pasajeros incendiados, que inmovilizaran a las policías, tal como ocurrió en mayo de 2015, cuando se dejó correr el rumor de que habría sido capturado Nemesio Oseguera “El Mencho”, fundador y líder del CJNG. Al menos se arrestó a seis presuntos integrantes del grupo de 15, tal vez, que atacó al exfiscal Nájera sin lograr el obvio objetivo de asesinarlo.

Nadie sabe, por ahora, los motivos que están detrás del ataque a plena luz del día, pero ya el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz señaló el nivel de los agresores: “un grupo especializado (de élite) del cártel más peligroso del país”. Es decir, ya le da la preeminencia sobre el de Sinaloa.

El mismo gobernador había predicho, el 7 de marzo, que seguramente habría más violencia en Jalisco, pues estaban disputando la plaza los cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación. “Lo peor está por venir.

Vienen días complicados, no les miento, la ola de violencia no va a terminar”, pronunció tras la jornada en la que se registraron 20 homicidios dolosos y ya iban 350 en menos de 70 días en Jalisco. Ese día le tocó al conurbado municipio de Tlaquepaque aportar casi la totalidad de las víctimas.

El promedio de 3.7 asesinatos por día en Jalisco en 2017 había sido, ya para entonces, ampliamente superado al registrarse 5.4 muertes violentas diarias.

Un escenario que todos, sociedad, organizaciones de derechos humanos, partidos políticos y gobierno vieron venir, pero que no pudieron parar. ¿Qué hace falta para frenarlo y no ser avasallados por la tragedia?

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