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Sábado 23 de Enero 2021
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¿Felicidad en cuarentena?

¿Felicidad en cuarentena?

¿Felicidad en cuarentena?

16 de Diciembre 2020

La pregunta entonces en temas de liderazgo y felicidad en estos tiempos de Pandemia no es cómo eliminamos las dificultades, sino cómo las enfrentamos. La tan ansiada vacuna no va a traer, por sí misma, la paz y tranquilidad a nuestras vidas, somos nosotros mismos quienes podemos hacerlo. 

Por: Juan Carlos Zepeda*

El profesor John Powell sostuvo que la condición natural de los seres humanos es la felicidad y que todos sentimos un innato y persistente deseo de ser felices. Por ello y luego de varios meses de Pandemia, de pérdidas de todo tipo, que van desde la de un ser querido hasta la de la libertad de movernos y socializar, una pregunta fundamental para cada uno de nosotros como individuos, pero también como organizaciones, es si hoy la felicidad también debe estar en cuarentena. 

Tal Ben Shahar, cuyos estudios y clase en Harvard ha cambiado la vida de miles de personas durante los últimos 25 años, afirma que, paradójicamente, la obsesión por ser feliz todo el tiempo te puede hacer miserable. La felicidad “constante” y “permanente” simplemente no existe, pero además no se necesita.

Y retoma un término de Nassim Taleb que nos puede dar algunas luces sobre ello: la “antifragilidad”, que va incluso más allá de la resiliencia. Cuando un material es resiliente, tiende a recobrar su forma original luego de algún impacto o  presión externa. Pero la antifragilidad no solo es regresar a la forma original, sino hacerse mejor, crecer o evolucionar con la presión o el estrés al que hemos sido sometidos, como lo hace un músculo al ejercitarse. En términos de la psicolgía sería transformar el tan conocido Transtorno de Estrés Post-Tarumático en uno de Crecimiento Post-Traumático. 

¿Qué se requiere para ello? Entre otras características, destaca tres aspectos fundamentales:  Primero, conocer el concepto mismo de antifragilidad, paso esencial para enfocarse y dirigir la atención.  

Segundo, permitirse ser humano, en toda la extensión de la palabra. Experimentar emociones dolorosas es parte de nuestra naturaleza. Reconozcamos que la humanidad hoy pasa por un periodo que nos asusta, nos genera ansiedad, miedo, inestabilidad. Si rechazamos esas emociones paradógicamente crecen y se apoderan de nosotros, pero si las abrazamos y canalizamos nos ayudan a transitar con mayor éxito. Algunos de estos procesos -ampliamente estudiados por la ciencia- son llorar, escribir (preferentemente un diario) y hablar de estas emociones.

Tercero, cómo manejamos el estrés, pero no desde la perspectiva de cómo lo eliminamos, sino generar sistemas de recuperación más efectivos. Ciertos niveles de estrés incluso pueden ser buenos para desarrollar habilidades y fortalezas, pero en cómo nos recuperamos física y emocionalmente está la clave. No solo es dormir bien, sino tener periodos de recuperación en diferentes niveles, que van desde los micro-espacios como respirar o meditar algunos minutos durante el día como un hábito, hasta los macro-espacios, como la desconexión por tiempos más prolongados de las tareas diarias personales, familiares y profesionales, dejando la tecnología de lado.

La pregunta entonces en temas de liderazgo y felicidad en estos tiempos de Pandemia no es cómo eliminamos las dificultades, sino cómo las enfrentamos. La tan ansiada vacuna no va a traer, por sí misma, la paz y tranquilidad a nuestras vidas, somos nosotros mismos quienes podemos hacerlo.  

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* Maestro en Historia del Pensamiento. 

Socio Director de FWD Consultores.

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