Capital México
PUBLICIDAD
Viernes 24 de Mayo 2019

Viernes 24 de Mayo 2019

UnidadInvestigación
| | |

Agrada a cineasta Roberto Fiesco dar clases para retribuir socialmente

Foto Capital Media
Autor
|
15 de Mayo 2019
|

* Maestro en el CUEC desde hace 12 años; elogia a su alumna Betzabé García

México, 15 May (Notimex).- Para el cineasta Roberto Fiesco impartir clases en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), es una forma de retribuirle socialmente a la institución todo lo que recibió en cuanto a enseñanzas se refiere.

Fiesco, quien asegura impartir clases desde hace 20 años en diversas instituciones en México, se formó también en la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes (ENAT – INBA).

El cineasta es productor de diversos filmes, entre ellos Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, gracias al cual le fue otorgado el premio Teddy en el 53 Festival Internacional de Cine de Berlín en 2003.

Además, fungió como productor ejecutivo de la cinta El mago, dirigida por Jaime Aparicio, por la cual les otorgaron el Premio Zenith de Oro a la Mejor Ópera Prima en la edición 28 del Festival Filmes del Mundo de Montreal, Canadá.

Quebranto (2013) es su ópera prima a nivel documental, en ella relata el cambio genérico de vida de Fernando García Ortega, “Pinolito”, quien decidió convertirse en mujer al paso de los años.

En entrevista con Notimex, Fiesco evoca sus inicios en la docencia en la ENAT, “de ahí egresé, y un año después comencé a dar clases en ese lugar”.

Se siente orgulloso y emocionado de haber impartido clases de actuación, de actuación para cantantes de ópera, de cine y luego, de producción cinematográfica en el CUEC.

¿Cuándo descubres que puedes dar clases?

“Fue por ahí de los años 90. Considero que el destino, para muchos de los que hemos estudiado carreras artísticas, tiene que ver con una vocación docente; entonces, es como un destino inevitable, pues muchos de los que egresamos para trabajar en el cine en aquel entonces no había muchas oportunidades para trabajar en ese campo”.

Fiesco considera que la docencia fue una alternativa de trabajo para un egresado, “además, servía para actualizar conocimientos y poner en práctica lo aprendido y formar a alumnos que en el futuro serán tus colegas en algún lugar”.

Dijo que una de las cosas que más orgullo le da como maestro es que mucha gente a la que le dio clases es con quien ha trabajado años más tarde, “los he visto desarrollar su carrera muy brillante, en algunos casos”.

“Yo asumo una frase muy gratificante de Elvira de Hidalgo, la primera maestra de canto de Maria Callas, que decía que no hay grandes maestros sino grandes alumnos.

“Y sí, creo que a muchas de las personas que se forman en las escuelas de arte tienen un talento natural al que uno como maestro ayuda a potencializarlo”.

Aseguró que luego se observa que muchos de ellos tienen carreras interesantes y un espacio en la profesión que da satisfacción.

Interrogado sobre quién ha sido un alumno sobresaliente durante la impartición de clases en el CUEC se desvive en elogios para la cineasta Betzabé García, quien, dijo Fiesco, “ha ganado todos los premios con sus trabajos como Los reyes del pueblo que no existe”.

“A ella la tuve en la clase de Producción en el CUEC, es, considero una de las cineastas más brillantes que he tenido hasta el momento”.

¿Oye, se puede vivir impartiendo clases?

“No es mi caso. Y te lo digo con honestidad porque a mí me atrajo dar clases por contribuir a una retribución social: Yo llevo 12 años dando clases en el CUEC y considero que compartir conocimientos es mucho mejor que lo que puedas percibir monetariamente”.

Insistió en que no se gana lo que se debería, “gasto más en el transporte para ir a la UNAM, creo que pensar que estás devolviendo algo a la escuela de lo que a ti te dieron tus maestros es satisfactorio, entonces, devolverlos a los alumnos es lo mejor”.

“Mi deseo es formar profesionales porque te confieso que en mi época de estudiante como que no era tan claro ese objetivo, es decir, los maestros no eran profesionales en activo, siempre se dedicaron a las aulas, a la docencia.

“Y al salir de la escuela no sabías a qué te enfrentabas en la vida real, por eso hoy uno de mis propósitos como maestro es vincularlos al campo de trabajo”.

¿Alguno de tus profesores dejó huella en ti?

“Claro, el maestro Jorge Ayala Blanco, el decano del CUEC, el mejor maestro que tiene la escuela y uno de los críticos más importantes de este país. A mí, me dio clase de Historia del Cine y Análisis del Lenguaje Cinematográfico, fundamentales para mi formación y para toda la carrera. Muchas de las cosas que aprendí de él trato de transmitirlas a mis alumnos y aplicarlas en mi labor como cineasta”, concluyó.

-Fin de nota-

NTX/JVZ/LMC

Encuentra más notas sobre

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más notas

Reportan concentración de personas en inmediaciones del Zóca [Leer más]

Casas de cambio del aeropuerto capitalino venden dólar en 19 [Leer más]

Corea del Norte condiciona reanudación de negociaciones con [Leer más]

Lluvias intensas causan inundaciones en Alemania; 1 muerto [Leer más]

Recomendados