Sábado 24 de Agosto 2019
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BALLENAS DE PAPEL

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27 de Julio 2019


Moby Dick es con mucho la ballena más famosa de la literatura, pero no es la única y mucho menos la primera, pues estos cetáceos mamíferos figuran ya en uno de los textos más antiguos de la humanidad, como es La Biblia, que data de entre el 750 a.C. y el 110 d.C, y en cuyo pasaje de Jonás y la ballena, se refiere a ella como un gran pez, capaz de tragar a un hombre entero y mantenerlo con vida, para después devolverlo.

Desde entonces muchas han sido las referencias a esta especie, desde The natural history of the sperm whale o Historia natural del cachalote (1839), libro del cirujano Thomas Beale, quien estuvo a bordo de un ballenero y en el que parece haberse inspirado Melville para escribir su novela; hasta el inesperado viaje al mundo de las ballenas retratado por Phillip Hoare en su trilogía conformada por Leviatán (2010), El mar interior (2013) y El alma del mar (2018), pasando por el clásico infantil Le avventure di Pinocchio (Las aventuras de Pinocho), escrita en 1883 por el italiano Carlo Collodi, el cual cuenta con variadas adaptaciones cinematográficas.

Es del dominio público que la historia de Melville se inspiró en un hecho verídico, la historia del ballenero Essex, hundido por una gran ballena, y que sobrevivió por voz de ocho sobrevivientes que contaron increíbles historias, marcadas por el hambre, la sed, la desesperación, la muerte y el canibalismo, y que fue Nathaniel Philbrick quien en 2001 recuperó el relato como In the heart of the see: the tragedy of the whaleship Essex (En el corazón del mar: la tragedia del ballenero Essex).

Antes, muchos otros libros se refirieron ya a las ballenas desde distintas perspectivas, en alusiones, estudios, ensayos y novelas y poemas, tal es el caso de La ballena (1949), de Paul Gadenne, que, según la crítica especializada, es un texto que evoca el cataclismo europeo a partir de un animal que es visto como un símbolo de la disrupción del progreso. Las ballenas que encallan en nuestros días con los estómagos llenos de plástico nos alertan sobre la polución y la dificultad en relacionarnos con el planeta en forma sostenible, esto según un texto difundido por el sitio “whales-world.com”.

Más contemporáneos se cuentan títulos como Whales: a celebration (Ballenas: una celebración), de 1983, de Greg Gatenby, un libro ilustrado derivado de la campaña Salven a las ballenas, en el que participan escritores, poetas y músicos, y Whale nation (Nación de ballenas), de Heathcote Williams, éste último un poema de 1988.

CETÁCEOS PARA TODOS GUSTOS Y EDADES

El que Moby Dick (1851) sea una novela de aventuras, de lectura obligada para niños y jóvenes, ha contribuido seguramente a que la mítica figura de la ballena sea explotada ampliamente, desde el Pinocchio, de Collodi, que en 1883 se engulle al muñeco para permitirle sobrevivir la hostilidad del mar, y después lo devuelve, ya redimido de sus desobediencias para darle una nueva oportunidad, hasta títulos en donde son personajes más o menos hostiles, y más o menos protagónicos.

Las ballenas cautivas (2009), de Carlos Villanes Cairo, publicada para niños de ocho a 12 años, narra una historia de amor a los animales, basada en hechos reales, que hace evidente la necesidad del trabajo en equipo para superar las dificultades; mientras que Janne Toriseva creó La ballena (2019), una versión gráfica que está introduciendo a jóvenes lectores al mundo de Melville, en una versión que relata la aventura de unos marineros capitaneados por un hombre loco, pero también hace crítica de una época en la que la religión desempeñaba un papel crucial en los miedos de la gente.

En el corazón de las ballenas (2007), de la colombiana Angela Posada Swafford, que aborda los hallazgos de un científico que estudia desde un submarino las entrañas de la ballena jorobada, y de más reciente publicación, el libro de la argentina Marisa Pérez Alonso, titulada Cartas para una ballena (2019), que trata el difícil proceso por el que pasan Valentín y un ballenato encallado en la costa, y cómo el afecto de su abuela lo ayudará a transitar por esos momentos, entre varios títulos más.

En México hay casos como el de Jorge Ruiz Dueñas (Guadalajara, 1946), quien cuenta con un fascinante homenaje a esta especie en Tiempo de ballenas (2015), al que dedicó mucho tiempo, esfuerzo y esmero, para hacer de él mucho más que un trabajo de investigación, y antes, el del libro 200 ballenas azules (1979), de Margo Glantz, en el que, entre otras cosas, la autora mexicana propone a la ballena como metáfora de la escritura.

Pero también el de Luis Sepúlveda, quien escribió Historia de una ballena blanca (2019) para hablar del amor por la naturaleza, a partir del relato de la propia ballena blanca, y el de María Baranda, quien en 2003 ganó el Premio de Poesía Aguascalientes con su poemario Dylan y las ballenas.

NTX/MCV/LIT19