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Jueves 12 de Diciembre 2019
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Bellas Artes vibra al grito de “Viva León-Portilla”

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09 de Julio 2019


*El concierto forma parte del homenaje nacional que este año se rinde en honor al intelectual, humanista, filólogo y “Tlamatini”

Por Eva Ma. Ponce T.

México, 9 Jul (Notimex).- Al grito de “¡Viva León-Portilla!” terminó el concierto ofrecido esta noche en el Palacio de Bellas Artes por la Orquesta Sinfónica Nacional en honor al polímata experto en pueblos indígenas Miguel León-Portilla, bajo la conducción del director huésped Eduardo García Barrios.

Sonora fue la respuesta de “¡Viva!” en la sala principal del palacio de mármol, lanzada lo mismo por los músicos que por jovencitas en pantalones de mezclilla, oficinistas de traje, un hombre con ropa deportiva naranja y lentes oscuros sobre la gorra que nunca se quitó, mujeres elegantemente vestidas, niños y adultos de diversas vestimentas y edades.

Fernanda, de 22 años, comentó que asistió al espectáculo tras leer en la red social Twitter que tocarían Huapango, de José Pablo Moncayo; “mi papá trabaja de noche y mi mamá es enfermera, llegó cansada de su jornada, por eso vine sola. Y realmente me gustó, sobre todo la primera obra”.

La chica se refirió así al Movimiento 1 de La noche de los mayas, compuesta por Silvestre Revueltas y con la cual abrió el Concierto escénico “La voz del tlamatini”, luego de un poema recitado en video por la joven totonaca Cruz Alejandra Lucas Juárez, quien desde la pantalla hizo saber “hoy traigo pocos poemas”.

Su imagen fue la introducción para un espectáculo en el que la música se mezcló con la poesía de Nezahualcóyotl, “el rey poeta”, el noble Aquiauhtzin de Ayapanco y la poetisa Macuilxochitzin, hija del guerrero Tlacaelel, obras que ha rescatado el nahuatlato, antropólogo y arqueólogo homenajeado esta noche.

Mientras caminaban descalzos por el escenario los actores Jennifer Moreno, en náhuatl, y César René Pérez, en español, por momentos al mismo tiempo y otras veces intercalados en lo que parecía un diálogo de dos culturas, citaron las glorias y las tristezas de México-Tenochtitlán, las batallas de Tlacaélel e incluso Cuando muere una lengua, poema del autor de La visión de los vencidos.

Sus palabras cobran más fuerza en el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamada por la Asamblea General de la ONU y que coordina la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), muy oportunas también en la fiesta de Miguel León-Portilla, que en febrero de este año cumplió 93 años.

Mariana, de 23 años, también salió admirada del Palacio de Bellas Artes, al que llegó desde Fortín y que recorría por vez primera. “Me fascinó La sinfonía india, de Carlos Chávez, me gustó tanto que la voy a bajar a mi celular”, comentó aún admirada.

“Desde luego el Huapango es mi favorita, obvio, pero también me llamó la atención Janitzio”, compuesta por el maestro Revueltas, añadió la recién egresada de Administración, mientras que su tía María se refirió a Dios nunca muere, vals de Macedonio Alcalá; “hacía mucho que no lo escuchaba, y en vivo siempre es diferente, mejor”.

La alegría de García Barrios con la batuta; la variedad de instrumentos tocados, los cambios de lugar y cuchicheos de varios percusionistas durante el concierto; el joven rapado a los lados y con una gruesa línea de cabello de frente a nuca que parecía inusual para un integrante de la Sinfónica Nacional, llamaron mucho la atención.

También los cuatro músicos que hacían sonar sendas caracolas y los gritos de los intérpretes en el “encore” del llamado “segundo himno nacional” con el que cerró la noche en honor al “Tlamatini”, palabra náhuatl que significa hombre sabio, quien conoce cosas, fueron otras sorpresas para ambas jóvenes, que se dijeron listas para conocer más a León-Portilla y volver a Bellas Artes aunque sea solas, “porque lo vale”.

-Fin de nota-

 

NTX/EPT

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