Sábado 20 de Julio 2019
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Con sinfónica, rinden homenaje a Miguel León-Portilla

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08 de Julio 2019


Por Jorge Rivas Navarro

México, 8 Jul (Notimex).- Con música de Silvestre Revueltas, Carlos Chávez, Macedonio Alcalá, y José Pablo Moncayo, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) llevó a cabo el concierto interdisciplinario “La voz del tlamatini” en homenaje al historiador Miguel León-Portilla.

En la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, que lució llena, el público disfrutó cinco de las obras de música de concierto mexicana más importantes de todos los tiempos: “La noche de los mayas” y “Janitzio”, de Silvestre Revueltas; “Sinfonía india”, de Carlos Chávez; “Dios nunca muere”, de Macedonio Alcalá, y “Huapango”, de José Pablo Moncayo.

La OSN, bajo la dirección huésped de Eduardo García Barrios, ofreció el recital en el marco del tributo nacional que diversas instituciones públicas, coordinadas por la Secretaría de Cultura, le rindieron al humanista e intelectual.

La interpretación de las piezas musicales estuvo intercalada con la lectura dramatizada de textos de León-Portilla y de poemas en náhuatl –y su traducción al español– que el historiador ha rescatado en su obra, y que estuvieron a cargo de los actores Jennifer Moreno y César René Pérez.

“La noche de los mayas” fue escrita para la película homónima de Chano Urueta, estrenada en 1939. A decir de la crítica, la partitura de Revueltas es superior al valor del filme mismo e incluso es considerada como una de las obras más importantes del compositor.

Por otra parte, después de visitar Janitzio –una de las islas del lago de Pátzcuaro, en Michoacán– a principios de los años 30 del siglo XX, Revueltas escribió el poema sinfónico del mismo nombre, inspirado tanto por el entorno natural del lugar, como por los sones tradicionales michoacanos.

Revueltas compuso esta pieza en 1933 y revisó la partitura tres años después.

Fue estrenada el 8 de diciembre de 1933 por la Orquesta Sinfónica de México –antecesora de la OSN– bajo la dirección del propio Revueltas, quien entonces era subdirector de la agrupación, cuyo titular era Carlos Chávez.

Precisamente de Chávez el público apreció la “Sinfonía india”, cuyo carácter sonoro se debe a tres factores principales: la base de melodías indígenas (particularmente seris, yaquis y wixárikas), su complejidad rítmica y el uso de instrumentos prehispánicos de percusión.

Chávez escribió esa obra entre fines de 1935 y principios de 1936, y fue estrenada por el propio compositor con la Orquesta del Columbia Broadcasting System, el 23 de enero de 1936 en Nueva York, Estados Unidos.

Fue interpretada por primera vez en México el 31 de julio de 1936 por la Orquesta Sinfónica de México, también bajo la batuta de Chávez.

“Dios nunca muere” fue compuesta por Macedonio Alcalá en 1868. Debido a su fama en Oaxaca, de donde es originario su autor, este vals es considerado el himno del estado.

“Huapango” es la obra más conocida de Moncayo, y probablemente de toda la música de concierto mexicana, y así como la de Alcalá, por su popularidad y arraigo nacional ha sido nombrada el segundo himno del país.

Fue compuesta a partir de la reinterpretación de los sones veracruzanos, y estrenada el 15 de agosto de 1941 en el Palacio de Bellas Artes por la Orquesta Sinfónica de México, bajo la dirección de Carlos Chávez, quien comisionó la obra a su autor.

-Fin de nota-

NTX/JRN/HCM-MTG