Martes 20 de Agosto 2019
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EJERCICIO DE NEMOTECNIA

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27 de Julio 2019


El ejercicio de nemotecnia de una mente atormentada por los fantasmas del pasado, en el que los saltos de un tiempo a otro se suceden para descubrir las preocupaciones y satisfacciones disfrazadas de simples recuerdos que brotan de Willy Fandelli, es el meollo del libro Fandelli, del escritor chilango Guillermo Fadanelli (1960).

Publicado este año, el volumen que apenas supera el centenar de páginas se puede tomar como parte de las memorias, un segmento de la autobiografía del fundador y director de la revista cultural y de la editorial Moho, entre las que el lector puede recuperar la infancia o la formación académica del promotor cultural, que llega hasta la Facultad de Ingeniería, que no terminó, pero en la que le tocó ser testigo de la huelga organizada a finales de 1986 e inicios de 1987 por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU). Al mismo tiempo se puede leer como la historia de un lapso detenido en el tiempo de la Ciudad de México.

El lector también conocerá de sus citas y frases anarco-nihilista, su predilección y conocimiento de autores como David Hume, Emile Cioran, Jean-Paul Sartre, Robert Musil, Friedrich Nietzsche, Paul Feyerabend y Johann Georg Hamann; Fedor Dostoievski, Franz Kafka, J. D. Salinger, Fernando Pessoa, Philip Roth, Charles Bukovski, Nicolai Gogol, Miguel de Cervantes Saavedra, Mark Twain, John Keats, Fray Bernardino de Sahagún y Gore Vidal, por mencionar algunos entre una vasta cultura que es evidente en el autor, si bien se extraña el nombre de Sigmund Freud entre los nombrados, pensadores revolucionarios que hoy en día se les extraña en los debates políticos, culturales, sociológicos.

El texto es un producto neto del igualmente autor de la novela El día que la vea la voy a matar, con el lenguaje soez que le caracteriza, en el que lanza improperios incluso contra su persona, como cuando se refiere a Fandelli, su alter ego, como bulto, gusano, trozo de ladrillo y otras linduras más. A través de las páginas se conocerán pasajes de su infancia, su nacimiento en un hospital de Calzada de Tlalpan que hoy no existe y ya es un hotel, su vida en calles del centro de la ciudad, de su primera relación con una mujer, en la que termina aventado por una niña y enterrado en un hoyo, de sus hermanos, su padre o su madre, figura que pareciera siempre estar en el fondo del teatro de su vida. Y por supuesto, de su bailarina, su mujer salvavidas.

De su infancia sobresale la situación que vivió junto a sus hermanos cuando una tarde su madre no llegó a la hora que tenía previsto llegar y que ocasionó el primer intento de suicidio del autor, o también esa otra en la que junto a su familia viajó por primera vez en avión, en unas vacaciones a Acapulco, donde resalta el alquiler de un Jeep por parte de su padre para transporte familiar y que casi termina en tragedia por la casi muerte de dos de sus hermanos.

Una etapa más es la de los años en los que formó junto a Gerardo Marentes, Naief Yehya y Julio García, entre otros, formaron en 1988 la revista Moho, que siete años después daría vida a la editorial del mismo nombre.

En suma, Fadanelli lo anticipa muy bien al lector desde la primera página del libro publicado por Cal y Arena: Esta es la historia de la nada que se ha tornado en algo; que se ha convertido en sufrimiento, alarido, dicha y enfermedad; calles y letreros, esquinas, pianas de piedra, miasma perpetua y cortinas de metal; y después de ese algo, ya sucio y hastiado, retornará la nada.

Para terminar con un contundente tendrás que seguir viviendo sin importar cuantas veces simules la muerte y te suicides contando historias anómalas. No habrá renacimiento, sino una eterna repetición, redundancia y refrendo de los mismos motivos. Tres erres en tu frente calva. Habrá que acostumbrarse a la eternidad, Famdelli. Retorna al vientre, hazlo ya, no puedes esperar… ahora.

NTX/RML/LIT19