Domingo 18 de Agosto 2019
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FRAGMENTO DE MOBY DICK

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27 de Julio 2019


…Pero no tardaron en volver con la noticia de que no se encontraba al parsi por ningún lado.

— Debió enredarse entre los cabos, señor – dijo Stubb-. Me pareció verlo arrastrado por él. Creo que fue en el suyo.

— ¿Mi cabo? ¿El mío? ¿Muerto? ¿Qué tañido fúnebre es ése? Y el arpón, también… El arpón que forjé para ella… No, ahora recuerdo, lo lancé. Lo lleva clavado en la carne. Pronto, ¡aparejad las lanchas, reunid los remos! ¡Arponeros, los hierros! ¡Ceñid bien el trapo! ¡Timonel, poco a poco, por tu vida! ¡Daré diez veces la vuelta al mundo, pero la encontraré, y la mataré con mis propias manos!

— Dios todopoderoso, no nos abandones – dijo Starbuck-. Señor, jamás llegará a cazarla. Por Jesús bendito, dejemos esto, porque es una locura. ¡Dos días de caza y las dos veces hechos añicos! ¿Es que vamos a seguir persiguiendo a ese diablo hasta que muera el último de nosotros?

— Está escrito -respondió Ahab-. Mañana será el tercer día y el tercero es el último en la vida de una ballena herida. ¿Tenéis temor, valientes?

— Indomables, como siempre, señor -dijo Stubb.

— Presagios… -murmuraba Ahab-. Él dijo que iría delante de mí… pero, no, no debo creer en eso. No puede ser. Yo acabaré con ella, no ella conmigo. Y además, dijo… que yo…

Al oscurecer, la ballena seguía a la vista, siempre a sotavento, como si fuera ella la que esperaba…

— Vuelvo la espalda al sol. ¡Eh, Tashtego! Hazme oír tu martillo. ¡Ah, esos tres inexpugnados campanarios míos; quilla sin quebrar; casco sólo herido por los dioses; firme cubierta y altanero timón, proa apuntada al polo; barco glorioso en la muerte! ¿Has de perecer entonces, y sin mí? ¿Estoy separado del último orgullo afectuoso de los más bajos capitanes naufra gados? ¡Ah, muerte solitaria para vida solitaria! ¡Ah, ahora sien to mi supremo dolor! ¡Ah, ah, desde vuestros más lejanos confines, venid ahora a verteros, osadas olas de toda mi vida pasada, y amontonaos en esta gran oleada reunida de mi muerte! Hacia ti bogo, ballena omnidestructora, pero invencible; al fin lucho contigo; desde el corazón del infierno te hiero; por odio te es cupo mi último aliento. ¡Húndanse todos los ataúdes y todos los coches fúnebres en un charco común! Y puesto que ninguno ha de ser para mí, ¡vaya yo a remolque en trozos, sin dejar de per seguirte, aunque atado a ti, ballena maldita! ¡Así entrego la lan za!

Se disparó el arpón: la ballena herida voló hacia delante; con velocidad inflamadora, la estacha corrió por el surco, y se enredó.

Ahab se agachó para desenredarla, y lo logró, pero el lazo al vuelo le dio vuelta al cuello, y sin voz, igual que los silencio sos turcos estrangulan a sus víctimas, salió disparado de la lan cha, antes que los tripulantes supieran que se había ido. Un momento después, la pesada gaza en el extremo final de la esta cha salía volando de latina vacía, derribaba a un remero, e, hi riendo el mar, desaparecía en sus profundidades.

NTX/RML/LIT19