Viernes 19 de Julio 2019
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LECCION DE POESIA, UNA INVITACION A DISFRUTAR EL GENERO

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06 de Julio 2019


¿Se puede enseñar la poesía? es la interrogante que hace Jaime Labastida al lector para ofrecerle una verdadera Lección de poesía, en la que éste podrá encontrar preguntas, pero no necesariamente respuestas puntuales, pues si algo pretende el poeta sinaloense es echar a andar el andamiaje del pensamiento para, en el mejor de los casos, contagiar a su interlocutor de su amor por la palabra.

Publicado originalmente en la colección El elogio de la educación. Consejo de Mentes brillantes, en 2017, el texto revisado y ampliado por su autor, llega a librerías mexicanas ya con el título de Lección de poesía, para sorprender por su profundidad, pero también por la concisión de un autor que reflexiona sobre el quehacer poético con claridad didáctica, y pone a disposición del lector una breve antología con lo mejor de la lírica en español.

Pero qué es la poesía, aquella que cuenta con demasiadas interpretaciones para una sola definición, que prefiere ver como un fenómeno en constante movimiento, que se da en la experiencia personal y se produce en un espacio particular que va del escritor al poema y del poema al lector.

A lo largo del libro, editado por Siglo XXI, queda claro que su interés no es plantear un término, sino dejar al lector una serie de herramientas para entender algún poema de su agrado.

El material aborda además el sentido de la frase poética, la imagen, la metáfora y otras figuras y recursos poéticos; el ritmo, visto a partir de la musicalidad, el acento y la rima; la disposición tipográfica, la estructura, el tema y las palabras; las escuelas y los diversos estilos.

Incluye un apartado de anexos en el que ha hecho una cuidadosa selección que presenta: Primeros poemas, que arranca con un fragmento del Cantar del Mío Cid, seguido por otros del Libro del buen amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, y de Serranilla, de Ínigo López de Mendoza, Marqués de Santillana; fragmentos de Coplas a la muerte de su padre, don Rodrigo Manrique, de Jorge Manrique y, Madrigal, de Gutierre de Cetina.

Romances clásicos y modernos, como El Romancero del Mío Cid (fragmento) y La muerte de Antoñito el Camborio, de Federico García Lorca; Poemas populares anónimos, como el Soneto X, de Garcilazo de la Vega; A Roma sepultada en sus ruinas, de Francisco de Quevedo; Quejarse de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las musas, de Sor Juana Inés de la Cruz; Idilio Salvaje. En el desierto, de Manuel José Othón, y Sonetos todo un día. Primer soneto, de Carlos Pellicer.

Versos de métricas distintas, entre los que se inscriben Fray Luis de León y su Canción de la vida solitaria; Rubén Darío y Lo fatal; Ramón López Velarde y Hermana, hazme llorar…, y Miguel Hernández y su Elegía; además de Versos de rima asonante, como el Poema 20, de Pablo Neruda; Masa, de César Vallejo; Muerte sin fin, de José Gorostiza; y el Cántaro roto, de Octavio Paz.

Con ellos, el escritor, filósofo y editor mexicano hace una completa revisión del género que parece aspirar a responder interrogantes como la de por qué enseñar poesía, si es posible hacerlo y si vale la pena intentarlo.

Demuestra, con claridad, lucidez y apasionamiento que, si bien la poesía es indefinible, es posible aprender sobre el amor por la palabra, la literatura y la propia poesía, a partir, por ejemplo, de esta propuesta que pretende de manera prioritaria, invitar a su interlocutor, a leer, disfrutar y conocer la poesía, de la cual ofrece incuestionables ejemplos.

NTX/MCV/LIT19