Lunes 17 de Junio 2019
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LITERATURA EN LENGUAS ORIGINALES VA POR MÁS

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08 de Junio 2019


En las últimas dos décadas el crecimiento de la literatura en lenguas indígenas, y las publicaciones de estas obras han intentado no han querido quedarse atrás, y a ello han correspondido medidas como que, en prácticamente todos los estados del país, por supuesto en especial aquellos con presencia de pueblos originarios, cada año se entrega al menos un premio a los trabajos de este tipo.

Por supuesto destaca que cada año se entrega el Premio Nezahualcóyotl en Lenguas Mexicanas, el Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA) o el apartado para literatura en lenguas originales que tiene asignado el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. También, que para este 2019 a todos los premios literarios a los que convoque el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura pueden optar los escritores y publicaciones del rubro.

Existen escritores en lenguas originales que hacen literatura desde los formatos de la cultura occidental, pero también los hay quienes trabajan bajo cánones, pensamiento, valores y raíces propios.

La cultura y literatura indígena trasciende el pensamiento propio y el horizonte cultural de los pueblos indígenas para incluirse en un proyecto de nación que deben construir todos los mexicanos, por lo que se debe rastrear el legado que dejaron los pueblos antiguos, como los olmecas, toltecas, aztecas, mayas y otros.

Son conceptos del poeta e intelectual nahua Natalio Hernández, quien en charla con Litoral asegura que la dimensión que ha tomado las culturas originarias las convierten en un factor indispensable del México moderno, el que nos demanda el futuro. De lo contrario, todo discurso que se nos dé para construir una nueva nación, con justicia, quedará trunco.

Asegura que es optimista por lo que sucede en términos de la literatura indígena, porque si se voltea a ver 20 años atrás y se compara con lo que ocurre ahora en términos de publicaciones, lo que se ha conseguido es verdaderamente asombroso, y ahora lo que se necesita es consolidar un proyecto editorial multilingüe, que el Fondo de Cultura Económica, que hasta ahora sólo publica en español, tenga un proyecto bilingüe, trilingüe o multilingüe.

En “el siglo XXI, la literatura mexicana ya no puede ser sólo una literatura en español, tiene que ser una literatura multilingüe”. Ya existen bastantes editoriales en México que están publicando en diferentes lenguas mexicanas, y lo que se necesita más allá de leyes y reglamentos es de políticas públicas que las hagan efectivas.

Se requiere que todos, sociedad en general, medios de comunicación, académicos, políticos, sean capaces de tener una visión en diferentes lenguas, no sólo en español. Debe haber un cambio de actitud para que entre todos impulsemos el cambio de mentalidad que se requiere para construir una nueva nación.

Y al respecto, la literatura indígena puede contribuir a la refundación de la nación mexicana, una nación moderna y antigua al mismo tiempo. Ya lo han hecho otros países, como China, un país que está recuperando el pensamiento de Confucio, un filósofo que vivió cinco siglos antes de nuestra era y es un país tan moderno como Estados Unidos o cualquiera europeo. Es decir, ha sido capaz de combinar modernidad y tradición.

Pero la importancia de que sean valoradas las lenguas y la literatura indígenas no es solamente para los pueblos originales, advierte, es para los mexicanos en general. La raza cósmica que vaticinó hace un siglo José Vasconcelos es la del mestizaje que existe en México.

Tampoco se trata que últimamente se haya hecho justicia a las culturas de procedencia prehispánica al reconocerlas como uno de los pilares al país, más bien se debe saber que en la historia nacional se han tenido diferentes etapas que han servido en su momento.

Primero se tuvo una Nueva España, luego se construyó un proyecto de nación propio en el siglo XIX, con Benito Juárez, Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez “El nigromante” y luego la que creamos en el siglo XX, pero el siglo XXI demanda un nuevo proyecto, en el que tienen que ver las raíces indígenas, desde los olmecas.

Hace notar que lo que ocurre no es exclusivo de México, la interpelación a los estados nacionales es universal. En Nueva Zelanda y Australia lo hacen los grupos aborígenes, y en diversos países de América Latina los indígenas reclaman su participación en la construcción de un nuevo proyecto de nación.

Aproximadamente 70 por ciento de la población mexicana es mestiza, pero no se identifica ni con sus raíces europeas ni con las indígenas, lo que es grave para las nuevas generaciones, porque no tendrán bases, memoria ni identidad. “Seríamos como una aldea global sin fundamento, por ello del futuro de los pueblos originarios depende el futuro de la nación”.

NTX/RML/LIT19