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Mario Lavista, innovador que no duda en mezclar la música y otras artes

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06 de Abril 2019


* Ya sea con sonidos acústicos o electrónicos, con pintura o cine, la melodía da sentido al ser humano, afirma el compositor

México, 6 Abr (Notimex).- Compositor, escritor, fundador y director de una revista, investigador, creador de bandas sonoras de varias películas, de obras como la ópera “Aura” y trabajos gráfico-musicales, además de catedrático, Mario Lavista demuestra con su trayectoria que es posible mezclar distintas expresiones del arte para manifestar la esencia del ser humano.

Este 2019 participará en el 15 aniversario del Festival Internacional de Música y Nuevas Tecnologías “Visiones Sonoras”, que organiza el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras y se celebrará de mayo a diciembre en Morelia, Michoacán, y otras sedes en la Ciudad de México.

Nacido en la Ciudad de México el 3 de abril de 1943, Lavista recibió clases de personalidades como Carlos Chávez, Rodolf Halffter y Héctor Quintanar.

A finales de los años 60 continuó su preparación con Henri Pousseur, Iannis Xenakis y Jean-Etiénne Marie en París, mientras que en Alemania cursó estudios con Karlheinza Stockhausen.

Asistió a seminarios y cursos de prestigio internacional, entre ellos la Schola Cantorum en la capital gala, para luego desarrollar su trabajo en otras naciones como Japón, donde en 1972 colaboró en el laboratorio de música electrónica de la NHK, la radio y televisión nipona, con obras como “Contrapunto”.

A su regreso a México, en 1970 fundó Quanta, un cuarteto de improvisación enfocado a la creación e interpretación simultánea, así como en la relación entre la electroacústica y la música en vivo, ámbito en el que se enfocó durante esa década.

Entre 1975 y 1981 colaboró con el pintor Arnaldo Coen en la elaboración de materiales gráfico-musicales, partituras gráficas, entre ellas la pieza para piano “Jaula, homenaje a John Cage”, además de bandas sonoras de cintas como “Judea” y “Sor Juana Inés de la Cruz”.

El artista compuso después música para las películas “María Sabina”, “Cabeza de Vaca”, “El niño Fidencio” y “Eco de la montaña”.

En otras colaboraciones con reconocidos instrumentistas explora e investiga las nuevas posibilidades técnicas y expresivas de instrumentos tradicionales, como clarinete, flauta y oboe.

Gracias a una beca de la Fundación Guggenheim escribió la ópera en un acto “Aura”, a partir del relato homónimo del escritor Carlos Fuentes, aunque ha afirmado que el escritor que más lo ha inspirado e influido es Jorge Luis Borges.

Ensayista, conferencista, divulgador de la música contemporánea de concierto, en su faceta de escritor Lavista Camacho es autor de los libros “Textos en torno a la música”, “13 comentarios en torno a la música” y “Cuadernos de música”.

En este mismo tenor, es fundador y director de la revista especializada “Pauta”, que ha sido señalada como una de las publicaciones sobre música más importantes en español.

Desde 1993 es artista emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca); un lustro más adelante ingresó al Colegio Nacional de México con el discurso “El lenguaje del músico”.

Como profesor, ha impartido cátedras de Análisis, Composición y Lenguaje Musical del siglo XX en el Conservatorio Nacional de México, donde es profesor desde hace más de 45 años.

Ha impartido, igualmente, seminarios y cursos en las universidades de Indiana y de Chicago, así como el Atlantic Center for the Arts, entre otras instituciones tanto en Estados Unidos como en Canadá, así como el X Curso Latinoamericano de Música Contemporánea.

Obras como “Reflejos de la noche”, “Canto de alba”, la “Missa Brevis” y “Plegarias para fagot y sonidos electrónicos, entre muchas otras, han sido interpretadas por orquestas de Pittsburgh, Dallas y San Antonio, al igual que por la American Composers Orchestra.

Por su destacada trayectoria y aportación a la música, en 1987 fue electo miembro de la Academia de Artes, cuatro años después fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, así como con la Medalla Mozart; en 2006 recibió la Medalla Conmemorativa del Palacio de Bellas Artes otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el entonces Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

En 2013 fue honrado con el Premio SGAE de la Música Iberoamericana “Tomás Luis de Victoria”, que brinda la Sociedad General de Autores y Editores de España y es considerado el “Cervantes” de la música clásica, el más alto reconocimiento público a un compositor vivo por su contribución a la vida musical de la comunidad iberoamericana.

Otras obras destacadas en su trayectoria son: “Natarayah”, el Cuarteto de cuerdas No. 6 “Suite en cinco partes”, “Mater dolorosa” en órgano, “Gargantúa” para narrador, además de “Música para un árbol” y “Bocetos para una rama”, ambas creadas para acompañar las exposiciones de la artista mexicana Sandra Pani “De ser árbol” y “Desnudatio perfecta”.

Durante la presentación del disco “Música para un árbol”, en 2017, y que incluye estas dos últimas obras, el propio Lavista señaló que “hay cuadros que en sí mismos encierran una serie de sonidos o de ruidos y hay que agudizar el oído para escuchar lo que sucede dentro de esta pintura”.

El músico y creador ha insistido, durante su carrera, que los sonidos expresan algo y que la música da sentido a la vida de cada persona y del mundo, en general, por lo cual no debe extrañar que se mezcle e interactúe con otras expresiones artísticas, como la pintura.

-Fin de nota-

NTX/EPT/ACJ