Martes 20 de Agosto 2019
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NECESARIA MÁS DIFUSIÓN DE LA LITERATURA EN LENGUAS ORIGINALES

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27 de Julio 2019


Escribir, escribir y seguir escribiendo en su propio idioma es el deber de un autor en lenguas originales, pero la segunda parte también es fundamental, es decir, la publicación y difusión, para que las palabras de raíz indígena lleguen a su destino final, que es el lector. De esta forma es como se cerrará el círculo en el cual las personas se enterarán de la existencia de esas voces, que los hablantes de lenguas originales lean en su propio idioma y quizá se animen a seguir hablándola, a recuperarla si la han abandonado y hasta a escribir para después publicar.

Por otra parte, ese círculo podrá abrir puertas para la publicación y difusión de la literatura en lenguas originales, pues el objetivo es que se abran espacios a la creación, la cual está en pleno proceso de crecimiento, de desarrollo, pero difícilmente cuenta con canales de difusión, de espacios para que títulos de esta índole puedan ser presentados; si se va a librerías es casi imposible encontrar estas publicaciones, incluso hablantes de idiomas de procedencia prehispánica han manifestado desconocer que se escribiera literatura en sus idiomas. Los autores no deben dejar escribir, pero al mismo tiempo tienen que buscar la apertura de espacios de difusión.

Tal es la opinión de la escritora mixe Rosario Patricio Martínez, quien en plática con Litoral explica que recientemente acudió a librerías para buscar publicaciones en idiomas originales y después de visitar varios locales apenas pudo encontrar alguno. De igual forma, relata, en la reciente Feria del Libro de Azcapotzalco y junto a su organización civil Pluralidad Indígena, acudió a presentar libros de este tipo y mucha gente manifestó desconocer que se hicieran publicaciones así. Al recibir algunos ejemplares de obsequio, varias personas se sorprendieron que existieran, mientras que otros expresaron su gusto y apoyo para que se publique literatura en lenguas originales.

Refirió que la literatura de los autóctonos procede de varias décadas atrás, sobre todo de autores indígenas de estados del sur y sureste, como Oaxaca o Yucatán, pero en los últimos años ha registrado un crecimiento destacado, por lo que hace falta que sea difundida. Que haya editoriales o instituciones que la publique, sitios donde realizar presentaciones, mesas redondas, e incluso librerías donde se puedan adquirir esos libros y donde se les exhiba eficientemente también.

Resalta que, por su parte, los escritores necesitan también afinar su formación, capacitarse, acudir a seminarios, diplomados o talleres de escritura. Algunos de ellos ya lo hacen puesto que existen instancias como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) que los organizan e imparten, pero se requieren más de este tipo de oportunidades, lo que redundará en beneficio de la literatura nacional.

Patricio Martínez, quien participa con algunos de sus trabajos en el libro El Ot. Manantial de estrellas, antologado Martín Rodríguez Arellano y que reúne trabajos de 30 poetas y narradores de 12 diferentes lenguas (mazateca, maya, mixteca, mixe, náhuatl, otomí, tének, totonaca, tzeltal, tzotzil, zapoteca y zoque) explica que, por su parte, sigue trabajando en su obra poética, en la literatura no existe descanso, y espera publicar algo de eso pronto.

Rosario Patricio Martínez es intérprete, traductora, narradora y poeta ayuujk (mixe); cuenta con un Diplomada en Literatura y Promoción y Manejo Cultural, tiene estudios en la licenciatura de Derecho, forma parte de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas (ELIAC), fundadora y presidenta de la asociación civil Pluralidad Indígena y ha participado como traductora en el Consejo de la Judicatura Federal, Tribunales Superiores de Justicia y en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

Su trabajo se puede apreciar en publicaciones como Te’nte’n ja’ mëjjä’ätyëjk myatyä’äkt (Historias mixes de Ayutla), Moojk Tsiky (Sinfín), La Otra Cara de la Literatura, El árbol enigmático, de la Gaceta de la Universidad Obrera de México, y el suplemento Ojarasca, del periódico La Jornada.

NTX/RML/LIT19