Domingo 18 de Agosto 2019
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POESÍA DE ELISEO DIEGO

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27 de Julio 2019


Calma

Este silencio,

blanco, ilimitado,

este silencio

del mar tranquilo, inmóvil,

que de pronto

rompen los leves caracoles

por un impulso de la calma,

¿se extiende acaso

de la tarde a la noche, se remansa

tal vez por la arenilla

de fuego,

la infinita

playa desierta,

de manera

que no acaba,

quizás,

este silencio,

nunca?

 

El sitio en que tan bien se está

VI

Y hablando del pasado y la penuria,

de lo que cuesta hoy una esperanza,

del interior y la penumbra,

de la Divina Comedia, Dante: mi seudónimo,

que fatigosamente compongo cuando llueve,

verso con verso y sombra y sombra

y el olor de las hojas mojadas: la pobreza,

y el raído jardín y las hormigas que mueren

cuando tocaban ya los muros del puerto,

el olor de la sombra

y del agua y la tierra

y el tedio y el papel de la Divina Comedia,

y hablando y trabajando

en estos alegatos de socavar miserias,

giro por giro hasta ganar la pompa,

contra el vacío, el oro y las volutas,

la elocuencia embistiendo los miedos,

contra la lluvia la República,

contra el paludismo quién sino la República

a favor de las viudas

y la Rural contra toda suerte de fantasmas:

no tenga miedo, señor, somos nosotros, duerma,

no tenga miedo de morirse,

contra la nada estará la República,

en tanto el café como la noche nos acoja,

con todo eso, señor, con todo eso,

trabajoso levanto a través de la lluvia,

con el terror y mi pobreza,

giro por giro hasta ganar la pompa,

la Divina Comedia, mi Comedia.

PONTE LA VIEJA CAMISA QUE SABE

Ponte la vieja camisa que sabe

del año rumoroso y del tranquilo

año inocente de sucesos graves

como tela de ciegos, azulados hilos.

Ponte el sombrero de ilusión caída

que te alegraba con su tosca nieve.

Ponte el chaleco de las bienvenidas

y la corbata ilustre de las nueve.

Porque es seguro que vengan esta tarde,

porque es seguro que vengan a decirte

algo importante como un noble alarde

que te bastara para no morirte.

Pero mira la noche, ya es muy tarde,

y apenas esperabas, debes irte.

 

El pez

Un pez de fuego atraviesa el tumulto de las nubes y la ira de las tinieblas –un pez de fuego, semejante a los que en su inocencia cruzaron el obstinado furor del Diluvio.

Un pez, un pez radiante que atraviesa la locura del espacio enorme, tan suavemente como la flecha eriza el lívido reino de la luna.

 

NTX/RML/LIT19