Miércoles 19 de Junio 2019
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SUPLEMENTOS CULTURALES, CENTROS DE DEBATE

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08 de Junio 2019


En tiempos como los que vivimos, de polarizaciones, la aparición de espacios en los que se fomente el intercambio de ideas, se aprenda a escuchar al otro, es bienvenida, y en ese marco es necesaria la publicación de suplementos culturales, si se entiende por éstos plazas plurales para el intercambio de ideas, que eleven el nivel del debate y donde se haga una lectura profesional, razonada y crítica de las obras artísticas.

Hay gente a la que no le gustan los desacuerdos, que no se piense igual que ellos, cuando esa debería ser la norma, aceptar una voz diferente. Entonces, un medio que ofrezca un espacio con estas características siempre será bien aceptado.

Es la voz de Alejandro Toledo, ensayista, narrador, antólogo y periodista, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y colaborador habitual en suplementos culturales, quien lamenta se haya perdido la costumbre de la polémica, al rememorar algunas significativas, como las que mantuvieron Octavio Paz y Carlos Monsiváis o Antonio Alatorre y Evodio Escalante. Entonces, hay que fomentarla, porque no hay la costumbre de escuchar al otro.

En plática con Litoral, dijo que para ello deben estar los suplementos culturales, e hizo un símil deportivo: deben ser como una Federación de Futbol, que acepte a todos los equipos y a todos les dé juego, con reglas claras y árbitros imparciales, que sepan conducir el encuentro y hacer respetar esas reglas. Es una aspiración de la democracia, a que todas las voces se escuchen y tengan un espacio.

Los suplementos culturales se han caracterizado como espacios para el intercambio de ideas, el debate de propuestas, de reflexión. Sus inicios se encuentran en el recordado y reconocido Fernando Benítez, a través de México en la Cultura y La Cultura en México, así como en Sábado y los inicios de La Jornada Semanal.

Benítez supo aglutinar a varios grupos, incluso generaciones, de personajes de la cultura mexicana. Basta recordar que con él publicaron Carlos Fuentes y Octavio Paz, José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis, además de que se apoyó en gente como Cristina Pacheco y Huberto Batis, quien posteriormente se hizo cargo de Sábado y alentó siempre la polémica.

Igualmente, a su lado crecieron brillantes entrevistadores como Elena Poniatowska, Emmanuel Carballo y Margarita García Flores, quienes han dejado testimonios de ese trabajo con la publicación de varios libros, y en el caso de Poniatowska de biografías, entre ellas la de Leonora Carrington.

La pauta a tomar son esos proyectos de Benítez, que aceptaron para su publicación cuento, poesía, ensayo y entrevistas especializadas, meticulosas, de profundidad, críticas. Se les llegó a llamar entrevistas-ensayo y constituyen parte esencial de cualquier proyecto similar.

El suplemento, entonces, debe aportar un extra a la sección cultural de los medios, una lectura crítica, con otra redacción, otro tipo de lectura a lo que se publica en los diarios. Debe contener cierta distancia al presente de la información y evitar ser simplemente publicidad de hechos y de personajes del medio cultural.

La lectura crítica que se haga es válida, siempre y cuando no sea una simple descalificación, una diatriba, sino una lectura con argumentos, sustentada, profesional, no burda ni grosera. Si cumple con lo primero, que es un principio ético del periodismo, los suplementos serán aceptados, de lo contrario perderán credibilidad y morirán por sí solos.

Por supuesto debe ser un espacio abierto a las opiniones contrarias. Si publica una crítica negativa pero fundamentada de una obra en particular, en ese mismo número o al siguiente puede aparecer otra que diga lo opuesto, si es que hay una lectura distinta.

La censura no tiene cabida, advierte Toledo, también tallerista, colaborador en varias revistas, quien hizo ver la importancia de que un suplemento esté abierto a las voces que lo soliciten, con un foro también para los lectores.

En la actualidad hay algunos suplementos, como Laberinto, Confabulario, La Jornada Semanal y El Cultural, pero acaso el panorama es de dispersión, son como islas, finaliza. No hay un gran suplemento, como ocurría en tiempos de Fernando Benítez. “Y no sé si deba o pueda haberlo.”

NTX/RML/LIT19