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Lunes 30 de Noviembre 2020
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Las dos diseñadoras y las 40 reclusas que exportan zapatos

Reclusas haciendo zapatos. Foto: Revista Cambio

Reclusas haciendo zapatos. Foto: Revista Cambio

26 de Febrero 2017

Se venden en Europa, Japón, Australia y hasta en Estados Unidos

Texto originalmente publicado en la Revista Cambio. Autora: ELIZABETH PALACIOS

Olga y Pilar eran como cualquier estudiante de diseño de moda. Apasionadas por la ropa, los zapatos y los accesorios pero algo las hacía diferentes. Ellas querían que su carrera no sólo se tratara de hacer cosas lindas para otras personas, también querían generar un impacto positivo en la sociedad.

Han pasado ya ocho años desde que, en su proceso de formación profesional en la universidad Centro, las entonces estudiantes tuvieron que buscar un espacio para hacer servicio social. Acudieron a una organización que hacía labores filantrópicas en el Centro de Readaptación Social Dr. Alfonso Quiroz Cuarón, en Texcoco, Estado de México y allí comenzaron a desarrollar un proyecto de talleres de experimentación textil, que hoy se ha transformado en Taller Nu, una empresa mexicana de moda que ha transformado la vida de más de 40 mujeres privadas de su libertad en cada proyecto, alrededor del 70% regresa para la siguiente temporada, el resto no vuelve por la misma dinámica de la vida en reclusión.

“Lo que descubrimos fue que había mucha necesidad de trabajo al interior del CERESO. Nos dimos cuenta de que la mayoría de las veces, las mujeres son abandonadas cuando llegan a prisión. Las necesidades allí son muchas y no hay forma de que ellas, si no tienen trabajo, puedan cubrir sus necesidades más elementales o puedan mantener a sus familias afuera. Cuando estudias diseño, empiezas por pensar en cómo resuelves problemas pero también en cómo enfocas tu creatividad en ayudar a la gente”, explica Pilar Obeso, fundadora y directora de Taller Nu.

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Empezaron a trabajar la primera colección de Taller Nu en 2012 y el proceso para involucrarse dentro de la industria penitenciaria ha sido lento. Apenas en 2015 Taller Nu formalizó sus actividades como empresa. Los principales obstáculos que enfrentaron estaban vinculados con su falta de formación y experiencia en temas de negocios pues en la escuela nadie les enseñó como es la vida de un emprendedor, y mucho menos si el emprendimiento busca generar impacto social.

“Hemos aprendido mucho en el proceso y hasta ahora ya podemos decir que tenemos una estructura de negocio, y como podemos trabajar con las internas para que el trabajo tenga un impacto tanto en su vida personal como en la sociedad. Es un proceso largo pero cada vez se va puliendo más”

Durante estos años, Olga y Pilar han diseñado ya varias colecciones de zapatos y bolsas gracias a lo cual han podido ofrecer empleo digno con una paga justa a un promedio de 40 mujeres por proyecto dentro del CERESO y también con un grupo de mujeres bordadoras de Chimalhuacán , un colectivo de artesanas cuyo trabajo también forma parte del proceso creativo de los zapatos de Taller Nu.

Zapateras a sus zapatos

No ha sido una tarea sencilla pero la perseverancia ha sido la mejor compañera de Olga y Pilar. Lo primero que tuvieron que hacer fue capacitar a las mujeres que desearon integrarse al proyecto productivo dentro del CERESO, sin embargo, la capacitación ha sido una necesidad constante pues no se puede tener la certeza de que el personal siempre será el mismo. Hay una rotación natural de la mano de obra pues las mujeres pueden ser trasladadas a otra prisión, o bien dar por terminada su condena y salir en libertad.

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Pilar y Olga se sienten satisfechas porque saben que la capacitación que han dado a las mujeres que han salido en libertad les ha permitido abrirse paso en la vida y tener más herramientas para su reinserción social al salir de prisión. Es por ello que la capacitación constante es parte esencial de la labor de Taller Nu que, como aún no tiene ventas masivas, todavía necesita recurrir a recursos como el crowfunding (fondeo colectivo) en plataformas digitales para conseguir los recursos que permitan la producción de su más reciente colección.

Recién concluyó una de estas campañas de fondeo de manera exitosa, por lo que estas jóvenes diseñadoras podrán adquirir la maquinaria necesaria para cubrir la demanda que sus productos ya tienen en su tienda en línea. Y es que los productos diseñados en Taller Nu son adquiridos por clientes de Europa, Japón, Australia y Estados Unidos.

“La intención de la última campaña fue brindar la oportunidad de convertirse en zapateras a mujeres con condiciones adversas de vida que actualmente habitan dicho CERESO. Además de la capacitación, el proyecto comprende la construcción de un taller de calzado, el cual se localizará en el interior del CERESO y servirá como herramienta en la integración de las mujeres a cadenas de consumo y beneficio”, explican Pilar y Olga.

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Moda ética

Si bien existe en el mundo industrial la tendencia del fast fashion (moda rápida) que ha hecho millonarios a grandes empresarios de la industria textil como Amancio Ortega, ubicado más de una vez a la cabeza de la famosa lista de millonarios de Forbes, está también su contraparte, el movimiento Slow Fashion (moda lenta) que evoca a la necesidad de consumir menos, mejor y enfocarnos en productos realizados bajo procedimientos menos contaminantes y que no involucren explotación laboral alguna. Si bien mucha de la también llamada “moda ética” se enfoca en reducir la huella ambiental de las prendas de vestir y los accesorios como el calzado, también existen empresas cuyo modelo de producción sostenible se enfoca en el comercio justo, el consumo responsable y el impacto social. Es en esta categoría que Olga y Pilar decidieron incursionar al crear Taller NU.

“Vivimos una época de veloces cambios, relaciones impersonales y productos desechables. Ante esta realidad, que marcas como Taller NU nos ofrezcan un alto en el camino para revisar nuestra manera de consumir y de acercarnos a los diferentes productos cotidianos, es siempre de agradecerse y de celebrarse. Tenemos altos estándares en el diseño pero también un alto sentido de la responsabilidad social. Tenemos un compromiso con las mujeres que dentro del CERESO han creído en lo que hacemos, ese compromiso hace que los productos que creamos sean deseados y apreciados. Detrás de cada pieza hay una historia y eso le da un valor especial”, explica Olga.

Olga Olivares y Pilar Obeso, no sólo quieren dar trabajo a mujeres en situación de reclusión en México, también desean contribuir en su capacitación en temas como autoestima, desarrollo humano, emprendimiento y liderazgo para que ellas puedan, al salir, tener nuevas oportunidades en la vida.

Es por ello que también están en constante innovación dentro de su especialidad. Su constante búsqueda por aprender nuevas técnicas las llevó hasta Oaxaca donde, de la mano de la diseñadora Maddalena Forcella, lograron adentrarse en los secretos de los tintes naturales y las técnicas textiles ancestrales. Por ello en Anuble, la nueva colección, utilizan piel y lana Chamula, además de colores como el índigo y el amarillo, que emergen de ingredientes naturales.

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JCA

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