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Las mejores cintas de Clint Eastwood, en su cumpleaños 91

Las mejores cintas de Clint Eastwood, en su cumpleaños 91
 

Hoy lo recordamos con 15 cintas que sabemos has visto si te consideras un fan.


Este 31 d mayo de 2021, cumple 91 años uno de los más grandes de la historia del cine: Clint Eastwood. Director, actor, leyenda; con trabajos como:  The Good, The Bad And The Ugly; Million Dollar Baby; Unforgiven; Gran Torino; Letters From Iwo Jima; Mystic River;  Dirty Harry;  The Outlaw Josey Wales entre otras.

Clinton «Clint» Eastwood Jr. es un actor, director, productor, músico y compositor estadounidense. Su primer papel relevante fue como secundario en el reparto de la serie de televisión Rawhide. Hoy lo recordamos con 15 cintas que sabemos has visto si te consideras un fan.

 

1. Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995)

Un hombre aguanta bajo la lluvia la mirada a una mujer que lo observa desde dentro de un coche. Segundos más tarde, ella agarra la manilla de la puerta del vehículo, indecisa entre si abrir y correr hacia la vida que anhela, o conformarse con la que tiene. Entre las páginas de un diario, las palabras de Robert James Waller y los acordes de Lennie Niehaus, Eastwood enfundó el revólver y trascendió junto a Meryl Streep el drama romántico con el affaire entre el fotógrafo Robert Kincaid y la ama de casa Francesca Johnson, un amor tardío de silencios que gritan, pasiones irrefrenables y nostalgia contenida en el puente Roseman.

 

2. Sin perdón (Clint Eastwood, 1992)

No te fíes de él: aunque cueste creerlo, ese granjero al que ves arrastrándose sobre estiércol de cerdo o llevando flores a la tumba de su mujer es William Munny, de Missouri, el que dinamitó el tren Rock Island & Pacific en 1869 matando a mujeres y niños. O, lo que es lo mismo, la máscara elegida por Eastwood para triturar una vez más el mito de los pistoleros solitarios. Firmado por David Webb Peoples (‘Blade Runner’), el libreto de Sin perdón había pasado por las manos de Coppola, y Clint había decidido guardarlo en un cajón después de que Sonia Chernus (coguionista de ‘El fuera de la ley’ ­y amiga de toda la vida) lo tildase de “basura”. Tras rescatarlo casi por accidente, el cineasta decidió cambiar el título (“Los crímenes de la puta rajada” no sonaba muy comercial), añadir una dedicatoria “a Sergio [Leone] y Don [Siegel]” y quedarse con el resto: una meditación a tiro limpio sobre el conflicto insoluble entre la ley (el sheriff Gene Hackman) y la justicia (las prostitutas vengadoras encabezadas por Frances Fisher). Aclamado en su momento como la enésima resurrección del western, el filme logró algo que una década antes habría parecido inimaginable: encaramar a Clint Eastwood al estrado de los Oscar para alzar los trofeos de mejor dirección y mejor película (también fue nominado a actor principal). Gene Hackman (actor de reparto) y Joel Cox (montador eastwoodiano desde 1977 hasta hoy) también se llevaron estatuillas.

 

3. Fuga de Alcatraz (Don Siegel, 1979)

En 1962, tres presidiarios dirigidos por un tal Frank Morris lograron huir del penal de Alcatraz, llevando a John F. Kennedy (entonces fiscal general de EE UU) a ordenar la clausura del mismo. En 1979, Clint Eastwood y Don Siegel quisieron recrear la historia in situ, con el resultado de un rodaje insufrible (además de fría e incómoda, la prisión era un monumento histórico que se llenaba de turistas), tiranteces que arruinaron la amistad del dúo… y un peliculón de narrativa ascética y marmórea intensidad, inspirado por ‘La evasión’ (Jacques Becker, 1960), que nunca falta en las listas de mejores filmes carcelarios.

 

4. Harry el Sucio (Don Siegel, 1971)

El público adoró ‘Harry el Sucio’. La película había costado cuatro millones, y al poco tiempo ya había recaudado 36. ¿Cómo no amarla? Eastwood y Siegel se inventaron un género (el del vigilante urbano) y sus escenas más emblemáticas han sido plagiadas una y otra vez por la elite cinematográfica. En los cinco primeros minutos, hemos visto uno de los asesinatos mejor filmados de la historia al ritmo de la banda sonora de Lalo Schifrin y Harry ya le ha vacilado al alcalde, a sus superiores, y ha evitado (a tiros, por supuesto), un atraco mientras se come un perrito caliente y promociona el celebérrimo revólver M29 (diseñado para disparar cartuchos del tipo 44 Magnum) en uno de los emplazamientos publicitarios más exitosos de la historia: antes del filme, Smith & Wesson era incapaz de vender aquellos pistolones; tras el estreno, no eran capaces de producir para abastecer la demanda del mercado. Los fans se aprendieron aquel diálogo de memoria: “Sé lo que estás pensando, si disparé las seis balas o solo cinco. La verdad es que yo también he perdido la cuenta, pero siendo este un Magnum 44, el mejor revólver del mundo, capaz de volarte los sesos de un tiro… ¿No crees que debieras pensar que eres afortunado? ¿Verdad que sí, vago?”.

 

5. Los violentos de Kelly (Brian G. Hutton, 1970)

Concebida como una obra más reflexiva y de marcado carácter antibélico, el director Brian G. Hutton terminó sucumbiendo a presiones de su estudio, confeccionándose como una película ligera, que únicamente balancea escenas de acción con humor casi paródico mientras sigue a unos soldados aliados hambrientos de oro nazi. Eastwood se lo tomó mal: sería uno de sus últimos trabajos ajenos a su productora Malpaso, que le aseguraría mayor control sobre sus proyectos. Entendemos a Clint, pero esta desquiciada cinta sobre el mayor robo de la historia (¡y con un tanque!) nos parece sensacional.

 

6. El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966)

 

Preparando ‘El bueno, el feo y el malo’ la tacañería afloró, y cuando Eastwood se negó a encarnar de nuevo al Hombre Sin Nombre (a veces apodado ‘Joe’, a veces ‘Manco’ y a veces ‘Rubio’) en ‘Hasta que llegó su hora’, Leone le dedicó su famosa pulla: “Solo tiene dos expresiones: con sombrero y sin sombrero”. Pero, décadas más tarde, Clint hizo las paces con ese ronin de gatillo fácil que le llevó al estrellato y cuya sombra cubre toda una manera de entender el cine de aventuras: en 2016, para presidir el desfile del centenario de Carmel (el pueblo del cual fue alcalde), se avino a llevar otra vez el poncho. Cabe suponer que, para la ocasión, la venerable prenda conoció por fin la lavadora.

 

7. Gran Torino (Clint Eastwood, 2008)

IMDb cifra en 53 los insultos proferidos por Walt Kowalski, esta actualización del veterano de Corea racista y gruñón al que redimen unos vecinos asiáticos. Clint, por cierto, fue acusado de algo peor (apoyar al Trump segregacionista) tras la entrevista –en ‘Esquire’– más manipulada de la historia.

 

8. Por un puñado de dólares (A Fistful of Dollars, Sergio Leone, 1965)

Los vaqueros venían de una tienda del bulevar Santa Mónica. Las botas, el cinturón y el revólver de su vestuario en ‘Cuero crudo’. Y en cuanto a ese poncho que nunca se molestó en lavar, no recuerda si lo compró en Roma, en Madrid o en Almería. Al fin y al cabo, una de las razones por las que Clint le había dado el sí a ‘Por un puñado de dólares’ (un western dirigido por un italiano, rodado en España y calcado del ‘Yojimbo’ de Kurosawa) era hacer turismo. El auténtico precio de aquel look fue la obligación de custodiar las prendas (en los páramos del desierto de Tabernas y de Salas de los Infantes no había manera de reponerlas) mientras sufría a un Sergio Leone cuyo conocimiento del inglés era aún menor que su cuidado por sus actores.

 

9. El seductor (Don Siegel, 1971)

Don Siegel le ofrece a Clint una oportunidad dorada para probar su valía. No solo porque el guion (basado en la misma novela de Thomas Cullinan que Sofia Coppola adaptaría en ‘La seducción’) le obligase a deconstruir su registro habitual, sino también porque el making of ‘The Beguiled: The Storyteller’ fue su primer trabajo acreditado como director.

 

10. Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004)

12 años después de ‘Sin perdón’, Clint vuelve a hacer doblete en los Oscar: mejor dirección y mejor película, mas dos estatuillas para Morgan Freeman y una Hillary Swank cuya carrera quedó noqueada. El filme se rodó en tiempo récord (37 días) y casi sin descanso después de ‘Mystic River’.

 

11. En la línea de fuego (Wolfgang Petersen, 1993)

A sus 62 años, Eastwood aún se animó a hacer gran parte de sus escenas de acción como agente del servicio secreto que debe impedir un atentado contra el presidente de EE UU.

 

12. La jungla humana (Don Siegel, 1968)

Encuentro trascendental habemus: Clint trabaja por primera vez con Don Siegel, el director que (junto a Leone) más ha influido en su carrera. El resultado es un thriller memorable, con Clint bordando su rol de sheriff rural en la gran ciudad, y también una excepción neoyorquina en esa carrera suya, tan californiana.

 

13. El sargento de hierro (Clint Eastwood, 1986)

Dice la leyenda que, cuando Clint escuchó a Constantino Romero doblando sus diálogos, exigió que aquel tío se encargara siempre de poner voz en castellano a sus personajes. Y, dejando claro que esto es solo un rumor, declaremos que esta comedia bélica es el mejor fruto de esa simbiosis, que se prolongó durante 32 películas (de ‘Harry el Sucio’ a ‘Gran Torino’). ¿La razón? Una ristra de frases, tan vejatorias como hilarantes, que sonrojarían al sargento Arensivia de ‘Historias de la puta mili’ y que suenan a gloria en la voz del albaceteño. “Llevo echando polvos desde antes de que a Eisenhower le hiciesen cabo primero”, “Sigue hablándo así y lo único que llegará antes que tú al calabozo será la luz de los faros de la ambulancia”, “Os voy a hacer falta hasta para haceros una paja” y la arquetípica “Como alambre de espinas y meo napalm” son algunas de sus perlas de masculinidad tóxica.

 

14. El jinete pálido (Clint Eastwood, 1985)

Los 80 no fueron buenos para el western, pero Eastwood los desafió poniéndose detrás y delante de la cámara en esta suerte de variación de ‘Raíces profundas’ (1953), un trabajo que, a la postre, es un hito del género. Un arranque en montaje paralelo que enmudece al espectador, una historia en dos tiempos entre la fe y la pistola y un personaje, el Predicador, como cowboy fantasma resucitando de los misterios más profundos del cine.
​P. A. R.

 

15. Cazador blanco, corazón negro (Clint Eastwood, 1990)

 

Cine dentro del cine, o más bien Clint Eastwood dentro de John Huston. Esta sería ‘La noche africana’ de Eastwood, su declaración de amor al cine desde un trasunto de rodaje de ‘La reina de África’ basado en la novela de Peter Viertel, donde modera esa imagen conservadora de la que nunca ha renegado para presentarse (él y su alter ego en pantalla) como un idealista defensor de las causas perdidas.

 

Desde 1967 Eastwood posee su propia productora de cine, Malpaso Productions, que ha producido la mayor parte de sus películas. También fue alcalde de la localidad californiana de Carmel-by-the-Sea desde 1986 a 1988. Según afirmó su hija Alison en 2011, Eastwood tiene ocho hijos de seis mujeres diferentes,​ aunque solo se ha casado dos veces. Con información de cinemanía.com