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Martes 09 de Agosto 2022

Vacunas COVID están hechas con células de “bebés abortados”: Clarence Thomas

 

Clarence Thomas, juez conservador de la Corte Suprema de EUA, apoyó una petición para cancelar la vacunación en NY por razones religiosas.


Clarence Thomas, juez conservador de la Corte Suprema de Estados Unidos, aseguró que las vacunas contra COVID-19 “están hechas de células de bebés abortados” al apoyar una petición para cancelar la vacunación obligatoria en Nueva York.

Thomas es uno de los magistrados que la semana pasada decidió votar a favor de anular las protecciones constitucionales al aborto.

El juez afirmó que las vacunas estaban hechas de bebés abortados en una opinión contraria al resto de magistrados del Supremo.

Los ministros rechazaron un caso por el que un grupo de sanitarios pedía anular el mandato de vacunación impuesto en Nueva York basándose en consideraciones religiosas.

Al votar en sentido contrario que la mayoría de sus compañeros, Thomas aseguró que los quejosos se oponen “por motivos religiosos” a todas las vacunas contra el COVID-19 porque “se desarrollaron utilizando líneas celulares derivadas de niños abortados”.

De acuerdo con Clarence Thomas, el Tribunal Supremo debería escuchar al grupo de sanitarios, pues entre sus argumentos se hallaba que su exención religiosa estaba protegida por la Constitución estadounidense.

En su fallo respecto al aborto en Estados Unidos, Thomas, quien es el único juez afroamericano y uno de los más conservadores, animó a sus colegas a revisar otros fallos y cambiar sus sentidos.

El magistrado apuntó a derechos ya conseguidos como el matrimonio homosexual y al derecho a usar anticonceptivos.

¿Las vacunas están hechas con células de niños abortados?

Esta afirmación es una de las mentiras más extendidas respecto a las vacunas contra COVID-19, por los grupos antivacunas.

Varios organismos médicos han negado alrededor del mundo este tipo de información maliciosa.

Por ejemplo, el Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en el artículo “Vacunas, células de fetos abortados» y otras teorías irracionales”, negó “rotundamente” que se hubieran usado células de niños abortados para elaborar los preparados de antígenos.

De acuerdo con expertos, los científicos usan cultivos de células humanas obtenidos en el laboratorio, una técnica aplicada con otras vacunas como las de la rubéola o la varicela.