Domingo 21 de Julio 2019
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Catedral de Notre Dame, cuando la historia se vuelve cenizas

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15 de Abril 2019


En pleno día mundial del arte, las llamas consumen una de las construcciones con más valor arquitectónico y cultural de la historia sin que los bomberos puedan impedir que gran parte del patrimonio artístico que ahí se alberga quede reducido a cenizas.

La Catedral de Notre Dame, ubicada en la pequeña Isla de la Cité, del IV Distrito de París, Francia, es una de las edificaciones góticas más antiguas del mundo; fue construida de 1163 a 1245 e ideada por los arquitectos Jean de Chelles, Pierre de Montreuil, Pierre de Chelles, Jean Ravy y Jean the Bottle.

Se sabe que este templo se construyó sobre numerosos edificios anteriores, entre ellos un templo romano dedicado a Júpiter, una iglesia altomedieval del siglo VI con el nombre de Saint-Etienne y otra románica.

“Notre Dame”, que en español se traduce como “Nuestra señora”, fue una catedral dedicada a la virgen María, madre de Jesucristo.

La fachada principal siempre ha sido un modelo de elegancia gótica, con sus dos torres macizas que ofrecen una vista increíble a la ciudad de París, un impresionante tragaluz de 10 metros de diámetro, tres entradas de acceso y una galería de estatuas a 20 metros del suelo.

Uno de los espacios más populares de este templo son las zonas más elevadas, gracias al personaje Quasimondo del “Jorobado de Notre Dame”, una trágica historia recordada por la visión de las gárgolas. Las 54 figuras, fruto de una restauración de mediados del siglo XIX, se inspiraron en esta novela romántica.

La Catedral de Notre Dame es el templo religioso más visitado de toda Europa, mismo que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró Patrimonio Mundial en 1991.

Uno de los momentos más trágicos para la catedral de París fueron los deterioros perpetrados durante la Revolución Francesa, a las que le sucedieron las radicales restauraciones de mediados del siglo XIX y protagonizadas por Jean-Baptiste Lassus y Viollet-Le-Duc. En ellas, además de reconstruir y restaurar gran parte de la escultura perdida, incluso sus fantasiosas y famosas gárgolas, se modificaron.

Durante la Revolución Francesa se llegó a utilizar como almacén de comida después de vaciarla de muchos de sus tesoros. Tras la liberación de París en la Segunda Guerra Mundial, fue el escenario de una misa de celebración el 26 de agosto de 1944.

El incendio de este 15 de abril provocó daños en el techo, la aguja central cayó y los rosetones quedaron dañados.

Aún se desconoce información sobre la causa del incendio, pero la imagen de una catedral tan importante para la historia y la cultura es una escena que ha impactado a todo el mundo y será recordada hasta la posteridad.

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