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Jueves 02 de Julio 2020
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Felipe Villanueva, poeta del piano

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28 de Mayo 2020

A los diez años de edad escribió su Cantata patriótica, para piano y cuatro voces; un año más tarde compuso su mazurca para piano El último adiós.

Felipe de Jesús Villanueva Gutiérrez, nació en Tecámac, Estado de México; 5 de febrero de 1862,​ fue un violinista, pianista y compositor mexicano. Es una de las figuras más conocidas del romanticismo musical mexicano, que floreció durante el período histórico conocido en México como el porfiriato.

A los diez años de edad escribió su Cantata patriótica, para piano y cuatro voces; un año más tarde compuso su mazurca para piano El último adiós. En 1873 ingresó al Conservatorio Nacional de Música bajo la protección del director del plantel, Alfredo Bablot. Sin embargo fue rechazado más tarde por el plantel, de manera que debió costear sus estudios de piano y armonía en clases privadas con el maestro Antonio Valle.

En 1876, a los catorce años de edad, ingresó como violinista a la orquesta del Teatro Hidalgo dirigida por José C. Camacho, de quien recibió lecciones de composición. En 1879 la empresa internacional Wagner y Levien Sucs publicó sus piezas para piano La erupción del Peñol y La llegada del ciclón, que lo dieron a conocer entre el público mexicano.

En 1887 fundó, junto con Ricardo Castro, Gustavo E. Campa y otros músicos mexicanos, el Instituto Musical, academia oficial del Grupo de los Seis, que transformó la enseñanza musical de México con una contribución fundamental de Villanueva, quien difundió obras de Johann Sebastian Bach, Frédéric Chopin, Franz Liszt y Antón Rubinstein.

El profesor José Ovando Ramírez en su libro Felipe Villanueva Gutiérrez, su época, su vida, su obra, hace referencia al hecho de que este ilustre músico y compositor desarrolló su obra en la época en que la música italiana predominaba en las preferencias musicales en Europa y América, incluido México, aunado a ciertas reminiscencias del vals vienés que introdujo una orquesta austriaca en México en la época del emperador Maximiliano. Sumado a la originalidad de las composiciones musicales mexicanas, dieron lugar a considerar a Felipe Villanueva Gutiérrez como uno de los destacados precursores del nacionalismo musical mexicano del siglo xix, época en la que el vals mexicano se distinguió por sus tiempos pausados, con carácter íntimo, añoranzas en su rítmica y de notable calidad musical, como el vals Dios nunca muere de Macedonio Alcalá, Sobre las olas de Juventino Rosas y Vals poético, primer vals de un grupo de tres valses lentos CauserieAmor las mazurcas: EveliaEn el baileSueño dorado y las danzas Ana y Luz de Felipe Villanueva Gutiérrez.

Aunque falleció prematuramente en 1893 a la edad de 31 años,​ dejó numerosas obras para canto y piano, y la ópera cómica Keofar (1892), que se estrenó en el Teatro Principal de la Ciudad de México, con mucho éxito. Su Vals poético se conoce tanto en la versión para piano como en el arreglo sinfónico que de él hizo Gustavo Campa. Su obra para piano ha sido grabada por varios concertistas mexicanos. Sus restos mortales fueron trasladados en 1945 a la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México.

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