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Jueves 03 de Diciembre 2020
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Ayer tuve un sueño

Los Angeles. Foto: Especial

Los Angeles. Foto: Especial

22 de Marzo 2018

En mi sueño Cuarón, González Iñárritu y Del Toro vivían en México

Ayer tuve un sueño, y no sólo fue sensacional, también podría ser premonitorio.

En mi sueño Cuarón, González Iñárritu y Del Toro vivían en México. En mi sueño los tres producían en los Estudios Churubusco. En mi sueño los tres no tenían por qué cuidarse del fisco y tampoco de que un grupo de delincuentes los embistiera por detrás para asaltarlos y golpearlos brutalmente en alguna de las calles de Los Ángeles; porque en mi sueño podían vivir seguros y tranquilos en este territorio tan fértil para la creación llamado México.

Uno de los mayores problemas que tenemos, aunque insistimos poco en él, es que se ha producido un desdoblamiento tal de nuestras personalidades que siendo un país que tiene más de 33 millones de ciudadanos viviendo entre dos idiomas, entre dos territorios divididos por 3 mil 142 kilómetros de frontera y un solo dólar en el que radica nuestra verdad; llega un momento en el que ya no puede reconocer qué parte es la que le queda de sus verdaderas señas de identidad.

No se puede luchar contra el viento, ni contra los fenómenos naturales, eso lo sabemos muy bien los mexicanos, somos muchos los que cada mañana al levantarnos pensamos que la tierra se mueve, pero en realidad sólo se mueve nuestro miedo a que se mueva.

Hoy en día Los Ángeles es una ciudad que en muchos de sus barrios podría ser como Tepito. Hoy en día Los Ángeles en su composición étnica, salvo por Beverly Hills, Rodeo Drive y algunas de las comunidades más ricas que ahí radican, es un lugar que podría pasar perfectamente como la Ciudad de México.

La segunda ciudad del mundo donde hay más mexicanos después de la CDMX y uno de los lugares donde se habla más español en Estados Unidos, se llama Los Ángeles. Y además se mueve y está llena de gente que una vez tuvo que tatuarse hasta el signo por donde nos definen para encontrar una manera de protestar y dejar constancia de que ahí viven.

Y todo este recorrido es para decir que ahora que hemos descubierto la forma del agua, ahora que sabemos lo importante que es el hombre pájaro y ahora que sabemos que nuestro corazón necesita de la ingravidez del amor; sería muy bueno que todos los mexicanos que están en el vecino del norte y siempre piensan en nosotros desde allá, y todos los que estamos aquí y les admiramos desde acá, llegáramos a un pacto para que su labor la hicieran en los dos países a la vez. ¡Anímense!

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