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Miércoles 16 de Enero 2019

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Denuncian padres de familia reinicio de actividades sin dictamen en secundaria

Dictamen de seguridad. Foto: Foto Capital Media
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02 de Noviembre 2017
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La secundaria diurna 8 “Tomás Garrigue Masaryk”, obligó a su comunidad estudiantil a reanudar actividades
Pese a que la Secretaría de Educación Pública (SEP) advirtió que ninguna escuela debe regresar a clases hasta que cuente con el dictamen de seguridad estructural que avale las condiciones necesarias, la secundaria diurna 8 “Tomás Garrigue Masaryk”, obligó a su comunidad estudiantil a reanudar actividades.
Esta decisión pone en riesgo a mil 532 personas que acuden a esta escuela, en sus dos turnos, ubicada en la colonia San Pedro de los Pinos, donde regresaron a clases un mes después del sismo del 19 de septiembre.
Por esta misma razón, algunos padres decidieron no enviar a sus hijas al plantel hasta hace dos semanas, para no perder el ciclo escolar.
En las puertas del plantel no cuentan con el documento “Dictamen Gratuito de Seguridad Estructural”, que representa el único documento avalado por la SEP que permite el regreso a clases y únicamente cuentan con el documento “Forma de Inspección Post Sísmica. Evaluación rápida”. Incluso, en este informe se indica que el inmueble está catalogado en color ámbar, que significa de “seguridad incierta” y por tanto requiere la revisión de un Director Responsable de Obra (DRO); hasta el momento no está publicado el documento emitido por esta autoridad competente y, por lo tanto, las menores de edad no tendrían que acudir a clases. Esta evaluación preliminar indica que hay dos torres la A y la B, que resultaron con daños. Contrario a eso, en un comunicado pegado por el acceso principal, el cual permanece cerrado por la proximidad con las dos torres más dañadas, las propias autoridades de la escuela sí informan: “no tenemos aún la autorización para convocar a las alumnas”.
Algunos padres de familia, quienes pidieron omitir su nombre real para no afectar a sus hijas, así como a maestros, explican que no pueden hacer mucho, dado que los edificios dañados pertenecen al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) “y están esperando a que las autoridades competentes vengan a evaluar los daños y a ver qué procede para realizar al mejora de la escuela”.
Lucía, madre de familia, detalló que “obviamente no los van a tirar; pero el mayor daño fue en Puebla y esperan a que vengan de allá porque hay una lista de espera, y hay un reglamento que deben seguir”.
También alertan sobre el temor que sienten los estudiantes. 
Luis, otro padre de una de las alumnas, relató que el día del sismo: “salió una niña en estado de shock porque le había caído un pedazo de techo y la maestra no dejó entrar a los papás qué querían ver a las niñas, los papás se tuvieron que saltar la barda, preocupados por sus hijas”. Días después “empezaron a hacer simulacros y las niñas se quedaron en estado de shock en las escuelas, no pudieron salir del susto que tuvieron, pues pensaron que era un temblor real y sólo era un simulacro”.
También explicó que “hasta hace dos semanas, –cuando empezaron las clases– iban sólo dos días por semana, y ahora van en horarios normales diario. Supuestamente iba a haber aulas temporales que se iban a armar el domingo, pero hasta ahora no se han armado”. Ante la situación del inmueble que funciona como escuela desde 1930, cuestionó: “¿por qué las autoridades ya permitieron que las niñas entren a tomar clases y por qué los papás permiten que sus hijas vayan, si en cualquier momento se puede caer la construcción?”.
Algunos docentes también mostraron su preocupación: “Nos hemos negado a ir, pero las autoridades en la escuela nos obligan, porque hasta podrían darnos de baja; es una situación que incluso nos ha generado algunas enfermedades”, afirma una de las docentes que prefirió omitir su nombre. Lucía alertó que “nos hicieron firmar una hoja que no decía absolutamente nada, sólo decía el nombre de la alumna: el de nosotros, y la firma que era para decir que habíamos asistido a la junta”. Sin embargo, añadió que “un maestro comentó que esa hoja la firmamos para que, en caso de que a las niñas les llegara a pasar algo dentro del plantel, la escuela no se hiciera responsable”. La principal preocupación de estos padres de familia es que algunas estudiantes cursan el último año de secundaria y están a unos meses de presentar su examen de ingreso a la educación media superior. En muchos casos no estarán preparadas de la misma forma que alumnos de otras escuelas que reanudaron clases casi enseguida del sismo. “Están ya por salir, y por una décima no se pueden quedar en la opción que ellas quieren y no son las únicas; entonces es por la autoridad de la Ciudad de México y del Estado de México que la competencia estará  muy dura, y es algo que sí nos preocupa bastante como padres de familia”, afirmó Lucía. La SEP ofreció un número telefónico a donde podrían llamar los padres de familia para exponer nuestro caso, mismo al que Lucía indicó: “ya llamé, ya expuse mi queja; envié un correo electrónico y no he tenido noticias, y todo eso con las fotos de lo que está en la puerta pegado”.

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